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Crónica desde Tinduf Campamentos de Tinduf: Polisario: La lenta agonia

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

¡Otro cuento de temporada! El Polisario anuncia una “restructuración” de su personal en el extranjero.
¿A qué se refiere? Todo el Polisario está en el extranjero. Seguramente para paliar los sucesivos y vertiginosos fracasos por donde va y…. ¡lo que te ronda, morena!
Ahora bien: en los campamentos ya nadie cree lo que dice y nunca hace. La emergencia de una nueva conciencia nacional marroquí està alcanzando sectores hasta hace poco inimaginables.
En vez de encontrar soluciones al problema de las violaciones en los campamentos prefiere una fuga hacia adelante para no “tocar” al hijo de su madre de nadie. Mientras tanto centenares de jovencitas han sido violadas y desfloradas y sus padres impotentes ante tanta represión y tanto autoritarismo.
De hecho, nadie en estos campamentos ignora que no hay en la dirección de las milicias quien es capaz de tocar a alguien en el extranjero porque, entre otras cosas, como se dice las ratas son las primeras que suben a bordo en el momento del naufragio y las ratas polisaristas en el extranjero son invulnerables.
Pero, el problema es otro. En su campaña de terror sexual contra las jovencitas de indefensas familias, los hijos de su mamá han cometido el mortal crimen de profanar el honor de la familia de alguien de los que no se debía tocar. Total: ¡La marimorena! Idas y venidas, intervenciones propuestas millonarias y hasta promesas de viajes al extranjero.
Los campamentos están al rojo vivo y no es un mentiroso anuncio de restructuración del personal en el “extranjero” que va a calmar los espíritus rebeldes.
“¿Extranjero, quién de nosotros no vive desde hace 41 años en el extranjero?”.
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