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Crónica desde Tinduf Campamentos de Tinduf: Ser o no ser…esta es la cuestión Khalil R’Guibi

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

 En más de 41 años, con intensas y muy costosas campañas para odiar a Marruecos, a los marroquíes y a sus símbolos nacionales y con múltiples y asimismo cuantiosas operaciones de propaganda e intoxicación y de lavado de cerebro en Cuba, en la Libia de Ghadafi antes de neutralizarlo el difunto rey Hassan II, Mozambique y en África del Sur no se ha logrado engendrar un sentimiento de hostilidad hacia la patria: Marruecos ni hacia los hermanos, los marroquíes ni hacia los símbolos, loas aniversarios y conmemoraciones nacionales.

¿Hay otros ciudadanos que pueden resistir a tan rabiosa venta de patria y sus valores? ¿Lo saben las autoridades marroquíes? De ser la respuesta afirmativa ¿Qué hacen para no corresponder, sino solo responder al deber y la ética, haciendo algo por estos marroquíes desterrados por la mentira y la impostura?

En los campamentos de Tinduf hasta jóvenes que se fueron a Cuba a los 7 u 8 años suenan con regresar a Layun o Dakhla. Os ancianos lloran en silencio, los más jóvenes hablan murmurando y rodos preguntan por la patria que está a la vuelta de la esquina, quedándose sin voz ni sosiego.

La mayoría allí en aquellos campamentos de la vergüenza se preguntan en voz baja y con toda la nostalgia y anhelo del mundo si realmente queda aun alguien para salvarlos. Marruecos es su país,  lo demás es impostura que sirve a enriquecer a un grupo de bandidos y comerciantes de la tragedia y el dolor de la gente.

Por ello va siendo tiempo de consagrar más tiempo, más interés y sobre todo más amor y cariño por estos marroquíes obligados a la precariedad y condenados a la pobreza y a la necesidad.

Luego nos encargaremos de Argelia y de sus mercenarios. Luego le enseñaremos a sus generales lo que es ser realmente ser saharaui. Nos condeno a 41 años de destierro y entre Argelia y nosotros hay Dios, el derecho y la suplica de nuestros padres, abuelos e hijos de que prevalezca el derecho y la razón…

 

 

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