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Crónica desde Tinduf El Rey en Cuba:  La semana más larga…para Argelia

 

  Khalil R’Guibi

Debo aclarar, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

En La Habana, desde el aterrizaje del rey en Cuba, la embajada argelina en este país caribeño declaró movilización. Durante toda la estancia real, los diplomáticos argelinos y otros “importados” de urgencia, entre ellos muchos eran polisaristas montaban guardia ante el hotel donde se hospedaba el soberano, anotándolo todo… absolutamente todo, hasta los gatos que pasaban por la estrecha avenida sin olvidar las solicitudes de audiencias para proponer más baja de los precios ya preferenciales que rozan lo simbólico del petróleo argelino.
En Argel era el pánico. Sucedió lo que se temía: repetir el estrepitoso fracaso de Adis Abeba. Si Polisario se queda si n aliados potenciales. Con su diplomacia andarín, como diría el potro, el rey Mohamed VI lo arrasa todo por donde pasa.
En los campamentos era el júbilo… a pesar del toque de queda y el black out sobre las informaciones de la visita real… tanto que se veía con desprecio los mercenarios cubanos en estos campamentos. “Esto es tener rey”, se comentaba.
Argelia y con ella su Polisario pierden la brújula. Después de Adis Abeba, cuando la herida aun no se ha cicatrizado y que probablemente nunca se cicatrizará, vienen los “camaradas cubanos” y los adversarios americanos.
En la cancillería argelina en Argel, no se sabe sobre qué pie bailar. No tener enemigos es tenerlos todos amigos, y teniéndolos todos amigos es el fin de su quimérico sueño de una segunda república argelina en el Sahara Occidental Marroquí.
Luego se anuncia la etapa americana… el golpe de gracia. Pocos estadistas pueden permitirse el lujo de compaginar entre dos visitas: a Cuba y a Estados Unidos, entrando a uno y otros y saliendo de ellos con honor y gloria.
“Esto es tener un rey…”.
 
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