Crónica desde Tinduf Polisario: ángeles y demonios Khalil R’Guibi

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Como en todas las milicias a sueldo de otro, el Polisario tiene una composición heteróclita: argelinos, saharauis, mauritanos y hasta cubanos y malíes y nigerianos (Níger) cohabitan respetando a la letra la ley del silencio.

Me explico: nadie tiene derecho de preguntar, por ejemplo, donde està fulano o mengano? Las desapariciones son frecuentes, los relevos también. A su salida de las prisiones los reos nunca revelan nada… mientras están aun en los campamentos. La arquitectura de los servicios de inteligencia descansa en instrucciones argelinas. El 80 hasta el 85% de las decisiones en materia de seguridad y “contra-espionaje” es dominio exclusivo de los argelinos. Preguntar por la súbita desaparición de un familiar o de un amigo se considera espionaje y “amenaza contra la seguridad nacional”.

Más del 50% de los componentes de la cúpula han optado por otros cielos y desde el acceso de Brahim Ghali “a la jefatura de la banda sea procedido a una depuración y a una limpieza entre los acusados de “derrotistas”. Es decir: los que preconizan alguna solución con Marruecos. A raíz de lo cual, los campamentos están administrados desde todos los aspectos por extranjeros que ni siquiera se conoce su nacionalidad (cubanos y argelinos). LO que hace que hasta para respirar más de la ración permitida en los campamentos, se debe pedir permiso.

Mientras tanto ningún alto cargo vive en los campamentos. Están con o sin causa, permanentemente en “misiones” y los consiguientes holees de 5 estrellas y jugosas dietas y el hecho de que nadie se atreva a denunciar esta situación prolonga el drama de la pobre población.