Crónica desde Tinduf Polisario: Brahim El Ghali, un motivo de discordia interna Khalil R’guibi

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Atados a la vida, mientras que otros viven. Siervos en tier'ra de los demàs cuando ellos tienen tierra, familia, pais y amor de su pueblo en Marruecos

 

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 mese en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Durante sus últimas semanas de vida, el ex “presidente”  el difunto Mohamed Abdelaziz se había dado cuenta de las maniobras argelinas de hacerse con el total control del Polisario y de la “causa”. De forma que, agonizando instaba y exhortaba a sus visitantes a “salvaguardar” al Frente de una tutela que le puede resultar mortal.
No se había equivocado, aun atado a la vida en las camas de los diferentes hospitales, comenzó la depuración étnica en su entorno. Argelia tenía a su hombre, un ex empleado de la administración colonial española que no cree en ninguna causa que se creía Camilo Cienfuegos antes de occidentalizares y descubrir los encantos y milagros de las cuentas bancarias en Las Palmas y en Bilbao.
Mohamed Abdelaziz ha tratado infructuosamente en más de una ocasión de obtener cierta “independencia” de Argelia. Al final le masacraron a familia y próximos e impusieron a un inconsciente capaz de encender la región por una simple instrucción de los generales argelinos.
Entre las poblaciones de los campamentos cunde desde entonces un pánico atroz. “Argelia no usa como carne del canon”, dicen y repiten los ancianos a los que, desde hace semanas se ha prohibido tajantemente hablar de la situación en Layun, Smara, Dakhla o en Bojador.
Ya nadie cree en el espejismo de un “Estado propio”… ni siquiera El Ghali, pero él tiene con qué jubilarse lo que le queda de vida y a todos los suyos. Tinduf no es, para él, más que una etapa.