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Cuando Vayamos a Ser Viejos: Una Travesía Filosófico-Literaria por el Tiempo. Por Fikri SOUSSAN

Reflexiones

Fikri SOUSSAN
Profesor en el Departamento de Estudios Hispánicos de Dher El Mehrez en Fez

فَيا لَيتَ الشَبابَ يَعودُ يَوماً        فَأُخبِرُهُ بِما صَنَعَ المَشيبُ

أبو العتاهية

¡Ojalá que la juventud vuelva algún día!

Para contarle lo que ha hecho la vejez.

Abu al-Atahiyah

Acabo de sumergirme en las páginas del libro « Elogio de la vejez » de Hermann Hesse, y su narrativa ha tejido un tapiz de reflexiones sobre la vejez que me invita a explorar con mayor profundidad. Hesse, con su maestría en la exploración de temas existenciales, nos brinda una perspectiva única sobre el envejecimiento. En sus palabras:

« Para mí, el más querido de esos dones es el tesoro de imágenes que, tras una larga vida, llevamos en la memoria. Imágenes a las que, al reducir nuestra actividad, damos una dimensión muy diferente a la concedida hasta entonces. Personajes y rostros humanos, que desde hace sesenta o setenta años ya no están sobre la tierra, continúan viviendo en nosotros, nos pertenecen, nos proporcionan compañía y nos miran con ojos cargados de vida. Casas, jardines, ciudades que con el tiempo desaparecieron o cambiaron por completo, los vemos intactos como en otros tiempos, y las montañas y las lejanas costas marítimas, que hace décadas vimos en nuestros viajes, las reencontramos frescas y llenas de colorido en nuestro libro de estampas. »

Este pasaje poético nos invita a reflexionar sobre el valor intangible de las memorias que llevamos con nosotros a lo largo de los años, y cómo estas imágenes adquieren una nueva profundidad y vitalidad con el paso del tiempo. Estas reflexiones, plasmadas en lo que ahora titulo « Cuando Vayamos a Ser Viejos: Una Travesía Filosófico-Literaria por el Tiempo », surgen como un eco de la experiencia literaria, donde la juventud efímera se encuentra con la sombra proyectada del futuro

En el rincón íntimo de nuestra conciencia, existe un sendero espectral marcado por el inexorable paso del tiempo. La reflexión sobre « Cuando Vayamos a Ser Viejos » se convierte en una odisea filosófico-literaria, donde las páginas de la existencia se despliegan como pergaminos que narran nuestra propia epopeya. La juventud, ese « divino tesoro », efímero destello de vitalidad, nos brinda la ilusión de la eternidad. Sin embargo, la sombra del futuro se proyecta en el horizonte, invitándonos a explorar la idea misma de envejecer. ¿Cómo concebimos la vejez en la luminiscencia de la juventud? ¿Es un destino que acogemos con gracia o un espectro que evitamos contemplar?

El tiempo, ese arquitecto invisible de nuestras vidas, teje una trama inescrutable. La cotidianidad, una vez impregnada de audacia y asombro, se transforma en una cáscara de recuerdos acumulados. El presente, ese fugaz instante entre el ayer y el mañana, se convierte en una encrucijada donde la nostalgia y la anticipación entrelazan sus hilos. Bajo el manto de la experiencia, se cincela la sabiduría. Cada arruga en el rostro cuenta una historia, cada cana en la melena es un testimonio de la travesía. La filosofía de la vejez se revela como un capítulo esencial, donde la perspectiva se afina y las prioridades se redefinen. La inmortalidad, una quimera juvenil, se desvanece frente a la aceptación serena de la finitud.

El arte de envejecer se convierte en un diálogo con la propia esencia. ¿Cómo reconciliamos los sueños juveniles con las realidades de la vejez? ¿Es el envejecimiento un acto de resignación o una oportunidad para la autenticidad sin reservas? La literatura, aliada inseparable en esta exploración, se erige como el faro que guía nuestra reflexión. Las palabras de autores venerados se entrelazan con las experiencias propias, tejiendo un tapiz de significado en el lienzo de « Cuando Vayamos a Ser Viejos ».

En la penumbra de la vejez, también encontramos la paradoja de la eternidad. Las generaciones futuras serán testigos de nuestro legado, y en sus ojos, nuestra existencia se perpetuará. « Cuando Vayamos a Ser Viejos » deja de ser solo una reflexión individual; se convierte en un eslabón en la cadena de la humanidad, una contribución efímera pero significativa al vasto tejido del tiempo. Termino este viaje reflexivo con un poema de Hermann Hesse que nos invita a reflexionar sobre la impermanencia de la existencia y la belleza que reside en la disposición a abrazar los cambios.

Escalones

 

Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,

así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;

a su tiempo flora toda sabiduría, toda virtud,

mas no les es dado durar eternamente.

Es menester que el corazón, a cada llamamiento,

esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,

esté dispuesto a darse, animoso y sin duelos,

a nuevas y distintas ataduras.

En el fondo de cada comienzo hay un hechizo

que nos protege y nos ayuda, a vivir.

Este poema cierra nuestro viaje, enseñándonos que la vida es una sucesión de experiencias, cada una con su propio encanto y hechizo. Cada escalón o peldaño nos invita a despedirnos y a comenzar de nuevo, a entregarnos a nuevas ataduras con valentía y sin reservas. En el fondo de cada comienzo, hay un hechizo que nos guía y nos ayuda a vivir plenamente.

En mi propia experiencia, considero la vejez como una etapa de aprendizaje y crecimiento. Voy aprendiendo a apreciar las cosas simples de la vida, a valorar las relaciones con los demás y a encontrar la paz interior.

Aunque aún no he alcanzado la vejez, estoy emocionado de lo que me depara el futuro. Estoy ansioso por seguir aprendiendo y creciendo, y por compartir mis experiencias con los demás.

Invito a todos los lectores, independientemente de su edad, a reflexionar sobre su propia vida y a apreciar las experiencias que han vivido, tanto las positivas como las negativas. No importa la edad que tengamos, siempre hay algo nuevo que aprender y disfrutar.

Espero que esta travesía filosófico-literaria por el tiempo, explorando la vejez como un capítulo esencial en la sinfonía de la existencia, les haya enseñado que cuando vayamos a ser viejos, la vida seguirá siendo más plena y satisfactoria.

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