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Cumbre árabe con altos riesgos magrebíes, Mustapha Tossa

En otros medios (AtlasInfo.fr)

Se trata, sin duda, de una de las cumbres de la Liga Árabe que será la más escrutada de las últimas décadas. La que Argel se prepara a acoger los días 1 y 2 de noviembre. Una Cumbre Árabe que ya ha sido aplazada por el Covid y conjeturas puntuales de Argelia.

Una cumbre con altos riesgos magrebíes porque la relación entre Marruecos y Argelia estuvo en el centro del enfrentamiento institucional de su organización y del desarrollo de su agenda política. En plena ruptura con Marruecos, el régimen argelino quiso transformar este foro internacional para avanzar en su propia agenda. Primero, los incesantes esfuerzos por traer de vuelta al régimen de Bashar el Assad y el deseo argelino de vincular insidiosamente los dos temas de la cuestión palestina y los separatistas del Polisario.

Sin embargo, las fantasías del régimen argelino se han vertido. No se trata de permitir que Bashar el Assad recupere su escaño en la Liga Árabe mientras no haya mostrado una apertura inclusiva a la oposición siria. No se trata de evocar la más mínima alusión a los separatistas del Polisario. La Liga Árabe no los reconoce y el mapa oficial de los países árabes difundido por esta institución muestra al Reino de Marruecos en su total soberanía sobre su Sáhara.

El fracaso del régimen argelino a la hora de imponer sus puntos de vista no es casual. Su insistencia en el expediente sirio obedece claramente a la manipulación iraní que fue resueltamente rechazada por los demás países árabes y su obsesión por el expediente del Sáhara marroquí revela un odio atávico y cegador que todo el mundo denuncia, tanto que se ha vuelto anacrónico.

Al final y tras sesiones de aclaración con la Liga Árabe, Argel finalmente se sometió. Nadie mencionará en Argel ni al sirio Bashar el Assad ni a los separatistas del Polisario. Y el régimen argelino, constreñido y forzado, se ve obligado a enviar una invitación oficial a Marruecos para asistir a esta cumbre. Esta invitación la llevará el ministro de Justicia Abderrachid Tebbi, uno de los raros miembros del Gobierno que no tiene en la boca el torrente de insultos y la habitual animosidad argelina hacia Marruecos.

Esperado en Rabat, el ministro argelino debe entregar una invitación oficial a Marruecos. Las redes sociales al igual que otros medios bullen con esta pregunta: ¿Responderá Marruecos favorablemente a esta invitación y con qué nivel de participación?

Las últimas informaciones sobre la participación marroquí en esta cumbre ilustradas por la revista Jeune Afrique mencionan un posible viaje del soberano marroquí en persona a Argel para encabezar allí la delegación marroquí. Si esta información se confirma, le daría a la cumbre de la Liga Árabe una dimensión histórica de una magnitud sin precedentes y ayudaría a poner las relaciones entre Rabat y Argel en un nuevo rumbo. Cabe recordar en este sentido que el Rey Mohammed VI participó en su última cumbre árabe que se celebró en Argelia en 2005. Y desde entonces siempre ha estado representado en otras ediciones.

Los debates y las diferencias están en el centro de esta invitación. Dos escuelas chocan. Entre los que no quieren que Marruecos participe con su presencia y su voluntad de dar a este régimen argelino, que le tiene un odio tenaz, la oportunidad de participar en una exhibición internacional espectacular. Y los que no quieren que Marruecos practique la política de la silla vacía y deje el terreno diplomático a sus adversarios para que lo labren como les plazca e impriman allí los tonos políticos que quieran.

Sea cual sea la decisión que tome Marruecos, esta cumbre árabe se parecerá a los enfrentamientos del norte de África. Los más optimistas dicen que la región no es ajena a un feliz accidente de la historia que podría desencadenar una especie de distensión en las relaciones entre Marruecos y Argelia. La esperada, incluso inevitable, apertura del espacio aéreo para permitir el aterrizaje de la delegación marroquí en el aeropuerto de Houari Boumedienne podría ser una golondrina que anunciara la primavera tras el largo invierno marroquí-argelino.

Los más pesimistas, por el contrario, lo ven como una forma de callejón sin salida. El régimen argelino, cuyo ADN militar está formado por un antagonismo estructural contra Marruecos, aprovechará esta cumbre para intentar extender su veneno antimarroquí. Incluso si eso significa caer en complicaciones y provocaciones contra la delegación marroquí.

De: AtlasInfo.fr

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