Crónica internacional

Cumbre Rusia/África Sin milicias del Polisario

Otros tiempos

 

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar .

Para no pocos, aquí en este triste Gulag argelino de Tinduf, o bien a Argelia se le acabaron los medios o bien que no ha querido hacer nada por sus milicias del Polisario. En ambos casos, la conclusión es la misma: en vísperas del desmantelamiento de los campamentos.

A Rusia no se le contesta.

La gente habla, debate y comenta: “Desde la vuelta de Marruecos a la Unión africana no acertamos ni una”. “La cúpula no quiere ver las cosas por más claras que sean: no hay ni presente ni futuro”. “Se acabó el juego y con él las fanfarronadas, por donde se celebra algo nos ‘botan’ por donde vamos nos echan”.

Los más clarividentes ven en ello la preparación de una era sin Polisario, con más realismo y menos dilapidación de medios y esfuerzos.

La guerra fría se ha acabado. Los que insisten tienen cita con el juicio de la historia.

En espera, la responsabilidad de la tragedia de estas miles de almas en estos tristes campamentos es compartida por el Polisario, su mentor, creado y anfitrión y sus apoyos, especialmente en España.

Los verdaderos saharauis jamás olvidaremos a los responsables de nuestro larguísimo sufrimiento.

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