Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Dajla y su juventud Acertada iniciativa

A movilizar...

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Es lo que siempre hemos deseado y señalado y es lo que más teme Argelia, su Polisario y sus vende patrias en el Sahara marroquí: una mayor implicación de los saharauis en la defensa de su identidad marroquí y su pertenencia nacional.

Finalmente, creo que Rabat se ha dado cuenta de que la solución del prefabricado problema del Sahara ni depende de Argelia ni de su sancho Panza polisaristas, ni de los “contribuyentes” españoles ni de sus descarriados en el Sahara marroquí. Depende, única y exclusivamente de los habitantes locales que, de hecho, dijeron en más de una vez su palabra y la ONU la ha escuchado y ha tomado nota y no son “matichatus” que van a cambiar esta realidad.

Lo han dicho, cierto, pero no con la suficiente alta voz para que se escuche como hace unos días en Dajla.

En frente de los 40 o 50 hay millones. La cultura democrática da palabra a la ínfima minoría (en Marruecos que en Argelia y su Polisario solo tienen la palabra el presidente y los suyos) que así se corta el camino a las recientemente despertadas y pagadas después de una hibernación a causa de no percibir el “sueldo”.

El ejemplo de Dajla debe generalizarse a Samara, Layun, Bojador … La gente debe pronunciarse. El Polisario es un oscuro pasado de secuestros, rehenes, humillación, servidumbre y opresión…

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