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DDHH: La nobleza y la mentira con distintas miradas. El caso Amnesti y la denuncia de Marruecos. Por Ernestina Fuentes C. Editora nacional. www.elsiete.cl

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Durante esta semana la agencia EFE de España informó que  el gobierno de Marruecos «irá hasta el final» con Amnistía Internacional (AI) si esta organización no presenta pruebas fehacientes de sus acusaciones de que el Ejecutivo de este país espió el teléfono de un periodista local”.

La información señala que el Ministro de relaciones exteriores de Marruecos, Naser Burita, acompañado del vocero de gobierno Said Amzazi y el ministro de Derechos Humanos, Mustafa Ramid, denunciaron que Amnesti internacional había filtrado una denuncia falsa de espionaje y haberla transmitido en forma casi simultánea por 17 medios internacionales, sin haber consultado a la fuente, en este caso, el gobierno.

Las autoridades marroquíes concluyeron con un ultimátum a Amnesti, a la que exigen una respuesta satisfactoria en cuestión de días, de lo contrario, “iremos hasta el final”.

Abogados de derechos humanos vinculados en Chile durante la dictadura a la vicaría de la solidaridad o a las madres de plaza de mayo en Argentina, coinciden en señalar que tanto Amnesti como HRW, a nivel internacional, han desempeñado durante años y sin contrapeso “un derecho de propiedad en el tema de los derechos humanos”.    

Esto  ha sido avalado por los gobiernos, de izquierda y derecha, que siempre han terminado por aceptar  los informes que estas organizaciones emiten sin que nadie, hasta ahora, enfrente y denuncie las irregularidades o derechamente falsedades como lo ha hecho Marruecos esta semana.

Rosina Mediavilla, directora ejecutiva de derechos humanos sin fronteras nos dice que, “sin duda, Amnesti en sus orígenes, especialmente en los años setenta y ochenta, tuvo un papel relevante para proteger a quienes eran víctimas de atropellos. HRW de igual forma, pero con el tiempo su nobleza inicial fue reemplazada por un sentido de empresa, siendo hoy verdaderas transnacionales de los derechos humanos. Lo que ha pasado en Marruecos es reflejo de irregularidades que todos conocemos y se pueden leer en los informes anuales pero que, aparte de protestar un par de días cuando estos se consideraban erróneos o derechamente falsos, no iba más allá, dando con ello legitimidad a irregularidades que violan el espíritu de la carta de naciones unidas que obliga a las organizaciones de DDHH a  “velar por el respeto a estos derechos sin ningún tipo de discriminación, ser objetivos, escuchar a todas las partes y dar garantía de cumplimiento al mandato por el cual fueron creadas”.

Claramente en el caso de Marruecos este mandato ha sido violado y da la razón a quienes, sin recursos, pero convencidos de la nobleza de luchar por estos derechos, han dado forma en diversas partes del mundo a organizaciones que realmente luchan por defender, sin anteojeras políticas y de ningún tipo, los derechos humanos.

DHSF, al explicar las razones de su creación dice: “Constatamos que estas instituciones (Amnesti y HRW), en sus informes anuales, han dejado de cumplir este mandato (el de la ONU) dejando ver en ellos influencias externas que nada tiene que ver con el respeto irrestricto y la defensa de los derechos humanos, cualquiera sea el lugar o la circunstancia consagrados en su fundación. Frente a esto, 14 organizaciones de la sociedad civil de Latinoamérica, preocupadas por un correcto cumplimiento de la carta de Naciones Unidas firmada en 1948, han resuelto constituir DERECHOS HUMANOS SIN FRONTERAS que, sin limitación ni discriminación de ningún tipo, se preocupe de proteger estos derechos con un trabajo de campo real y efectivo, que escuche a los involucrados  y otorgue garantía de objetividad a todas las partes”.

Sin duda, el respeto a los derechos humanos es fundamental en cualquier sociedad civilizada, moderna y democrática, lo que nadie puede aceptar es que estos derechos sean utilizados para otros fines o que, en su nombre y sin consultar a “todas las partes”, como exige la carta de la ONU, se realicen verdaderas extorsiones o chantajes a países, como es el caso de Marruecos,  cuyo respeto a estos derechos se encuentran consagrados en su propia constitución.

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