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Decisiones contra natura: Zaragoza limita el enterramiento de musulmanes a los empadronados en la ciudad (Islam News)

Xenofobia a titulo funebre

 La capital aragonesa, lejos de tomar medidas parecidas a las que aplican países con grandes avances sociales, decide restringir el entierro de seres humanos

La nefasta gestión de la Comisión Islámica de España durante 28 años ha propiciado que los musulmanes residentes en España sigan viviendo con zozobra la idea de la muerte, no ya por morir, un proceso natural aceptado por todos los musulmanes, sino por las consecuencias que tal desenlace puede ocasionar, tanto para difunto como a sus familiares.

Cierto. La pandemia ha puesto al descubierto la innoble gestión de la CIE, puesto que no ha podido solucionar algo tan básico y necesario como el poder ser enterrado sin que existan trabas burocráticas, impropias de un país desarrollado, y que se acentúan aún más cuando la gestión del  Islam está en manos de personas negligentes y ausentes de los problemas que afectan a los musulmanes.

La decisión del Ayuntamiento de Torrero, Zaragoza, limitando las inhumaciones a los empadronados en la ciudad obliga a las familias musulmanas a enterrar a sus seres queridos en sitios lejanos. Es la última de una serie de despropósitos que no parece que vaya a tener final. Lo cierto es que, siendo musulmán y dependiendo de donde mueras, tu cadáver puede dar muchas vueltas o ninguna. Todo depende del sitio en el que mueras. Las cosas están muy feas para los musulmanes, pues el riesgo de ir a parar a cementerios no adscritos al orden musulmán cada vez son más grandes. Puede que la CIE no lo sepa, o bien ellos ya reservaron sitio verde y tranquilo, sin trabas y sin ningún impedimento para que sus cuerpos reposen después de tantos años de “dedicación y trabajo”.

La decisión del Consistorio aragonés vuelve a incidir en un problema que se ha hecho endémico y que ha sobrepasado con creces la capacidad de la CIE para gestionarlo y buscar soluciones al respecto.

Fawad Nahhas, delegado de la UCIDE-CIE desde toda una vida en Aragón, afirmaba hace unos días que “Ni siquiera nos avisaron de esta decisión, a pesar de que tenemos un convenio firmado con el Ayuntamiento”. Una muestra más de su inoperancia al frente de los asuntos de los musulmanes aragoneses, un perfil, el de Nahhas, que simpatiza muy poco con el parecer de los musulmanes residentes en Aragón.

El Heraldo de Aragón cuenta las peripecias por las que tuvo que pasar una familia musulmana para enterrar a uno de sus miembros, quien tras vivir 50 años en Zaragoza decidió trasladar su residencia a Cuarte. El cambio de residencia impidió su enterramiento en Zaragoza, aunque finalmente y tras arduas gestiones, el Ayuntamiento permitió su enterramiento “como excepción).

“Nos pusieron hora para enterrarlo en el cementerio general a las 10.00, y una hora antes nos llamaron para decirnos que podía ir al musulmán”, cuenta su hija, quien lamenta lo duro que fue “afrontar esta lucha pocas horas después de que hubiera muerto mi padre”.

Otros no han corrido la misma suerte. Desde abril ha habido al menos dos casos, procedentes de Cariñena y de Calamocha, que han tenido que irse al cementerio musulmán de Valencia, con el incremento de costes y el daño moral que conlleva.

Desde el Consistorio aragonés cuentan que esta medida se tomó porque estaba creciendo mucho el número de enterramientos en el cementerio musulmán, que tiene un espacio limitado -a pesar de que se ha ampliado recientemente-. Según explican fuentes de Urbanismo, este año ya se han hecho 26 enterramientos, solo seis menos que en todo el año pasado, dos menos que en 2018 y uno más que en 2017. Añaden que otros cementerios musulmanes han tomado medidas similares, por lo que estaban llegando a Zaragoza enterramientos de muchos sitios, incluso desde Córdoba.

Nahhas, en clara señal de derrota, señaló que ha pedido al Ayuntamiento que los enterramientos al menos se limitaran a los nacidos en Aragón, para evitar que muchos musulmanes del entorno de Zaragoza tengan que salir a otra comunidad cuando tienen un lugar a escasos kilómetros de distancia.

Una organización propia

El cementerio musulmán de Zaragoza data de 1936, cuando se comenzaron a enterrar allí a los combatientes marroquíes de la Guerra Civil. Tiene más de 3.000 metros cuadrados y una organización propia dentro del camposanto de Torrero. 

Aún hay muchos musulmanes -se calcula que más de la mitad- que optan por repatriar los cuerpos de sus familiares a sus países de origen-. Sin embargo, cada vez son más los que han echado raíces y prefieren tenerlos cerca. Hasta Zaragoza, además, hasta ahora habían llegado tradicionalmente muchos enterramientos de Cataluña, donde apenas hay espacios para los musulmanes.

(Fuente: Islam News)

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