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Defender los DDHH hoy está más vigente que nunca y, en ello, Derechos Humanos Sin Fronteras todavía tiene mucho que decir. Por. Juan Carlos Moraga D. Sub Director DHSF.

En voz alta

Juan C. Moraga D.
Sub Director Ejecutivo.
Derechos Humanos Sin Fronteras.

Muchos que, de una u otra forma, participan en el encubrimiento de la violación de los derechos humanos afirman, con el claro objeto de relativizar su gravedad, que estos delitos ocurren en casi todos los países del mundo, con lo cual esperan bajar el perfil o “empatar” situaciones que afectan directamente a hombres, mujeres, niños o ancianos que han sido víctimas de secuestro, encarcelamientos ilegales, torturas  y hasta hecho desaparecer personas por el delito de pensar distinto.

Los recientes informes entregados por Derechos Humanos Sin Fronteras, con datos concretos y denuncias sobre detenciones ilegales, cárceles secretas, secuestro de hombres y mujeres además de otros crímenes de lesa humanidad en los cuales, para su elaboración, DHSF no ha aceptado ningún tipo de influencias políticas o ideológicas, también nos ha costado un alto precio en descalificaciones personales y otros ataques que, por el lado positivo, nos ha significado ganar el respeto de medios, instituciones o personas que han sido víctimas o están relacionados con la denuncia de estos atropellos.

Atrevernos en casos complejos como Venezuela, donde algunos afirmaron que DHSF defendía a un criminal como Maduro, que recibíamos de este miles de petro  dólares o el Sahara, donde se nos acusó de ser un órgano de fachada de Marruecos no debiera generar mayores comentarios, no solo por la poca seriedad y también mala intención de estas descalificaciones, sino porque, además de  ignorancia, desvía la atención de lo verdaderamente grave, como es el intento de proteger a quienes violan derechos humanos, siendo, los “descalificadores”, cómplices de estos crímenes.

En Venezuela y como nos decía un destacado juez español, la sola comparación con Chile sobre número de víctimas y la sanción de los responsables, marca una clara diferencia. Mientras en Chile se registran 31 muertos durante el estallido provocadas por agentes del estado y 5 558 personas denuncian atropellos y tortura en recintos policiales, como certifica un informe de la ONU y ninguno de los policías es condenado y solo 3 de ellos son marginados de carabineros, en Venezuela el trato con policías que violan los DDHH  es clara y para ello el informe de DHSF dice: “Hasta marzo de 2020 el Ministerio Público inició 4.890 investigaciones por las muertes violentas en el marco de las operaciones de seguridad, de las que en marzo de 2020, 4.861 se encontraban en su fase preliminar, 15 en su fase intermedia y 13 en juicio”.

Por otra parte nunca DHSF ha dicho que en Venezuela no se violen los DDHH, sino que sus antecedentes provienen de fuentes oficiales e informes de la ONU. Nuestros informes y conclusiones buscan terminar con abusos y que la autoridad se haga responsable de ello, por lo cual hemos valorado lo que ha hecho el gobierno de Venezuela en este sentido.

Desgraciadamente no podemos decir lo mismo sobre el Sahara, donde solicitamos información al gobierno de Argelia, país en que se encuentran los campamentos de Tinduf, que es un foco de atropellos y donde se generan los testimonios de las  víctimas, denuncias que han sido  formalizadas en tribunales de España por la Asociación Saharahui para la Defensa de los Derechos Humanos, ASADEDEH.

Cuando los agentes del polisario acusan a DHSF de ser un órgano de fachada de Marruecos, al servicio de la derecha, el colonialismo, el imperialismo y unos cuantos ismos más, sin desmentir ni una sola de nuestras denuncias, quedan verdaderamente al desnudo y es entendible que les duela, pues con ello confirman la veracidad del informe, dejando ver en sus ataques  la ausencia absoluta  de principios y moral, lo que ha terminado por mostrarlos como lo que realmente son, vulgares delincuentes, donde el robo de ayuda humanitaria es solo una parte de sus delitos, siendo el más grave el secuestro, la tortura y encarcelamiento de personas, lo que se agrava con el asesinato y el crimen en contra de los propios disidentes del Polisario, lo que ha terminado por desenmascararlos y empujarlos al basural de la historia.

DHSF es una institución nueva, con pocos recursos y, porque no decirlo, expuesta a intentos extorsión por parte de quienes, con variados pretextos y fundamentos, quisieran influir en sus decisiones o informes.

En el mes de Diciembre se realizara una reestructuración de su directorio y trabajo, reunión a la cual llegaremos agradecidos por habernos permitido participar en esta maravillosa corporación, conocer gente excepcional que ya se encuentra en la historia de nuestro continente, como abuelas y madres de plaza de mayo, referente mundial en materia de los DDHH, ante quienes hemos actuado con mucha claridad, valorando con ellas lo positivo incluso en quienes no piensan como nosotros. Especial mención se ha hecho a lo referente a Marruecos, país por el cual sus enemigos me critican, pero lo cierto y debo reconocerlo sin anteojeras ideológicas de ningún tipo, en ese país aprendí a querer a su gente y a sus representantes, donde admiro el coraje demostrado por sus autoridades para garantizar los derechos de los marroquíes en su constitución de 2011.

En este lapso también he aprendido a valorar la democracia sin apellidos y he conocido buenas amigas y amigos que, manteniendo con respeto algunas distancias y diferencias, también trabajan en nuestro continente por mostrar la verdadera cara de Marruecos y el Sahara, cuestión que merece el mayor de los respetos.

Con esa transparencia he condenado, sin vacilaciones y en distintos escenarios, los crímenes del frente polisario, grupo que, felizmente, se encuentra en el ocaso de su existencia, en cuyo escenario considero muy  positivo el surgimiento del MSP y que, en su propuesta, contemple los DDHH como relevante. Con la misma franqueza, es importante reconocer un intento serio de Argelia por corregir errores, para lo cual este 1 de noviembre, el día que conmemora la proclama realizada en 1954 por el Frente de Liberación Nacional llamando a la insurrección para conquistar su independencia, realiza un referéndum, propuesta que surge como respuesta a las principales demandas del pueblo argelino luego de las masivas movilizaciones sociales iniciadas en febrero de 2019 en contra del régimen, donde se incluye en forma destacada el respeto a los DDHH, lo que debiera corregir, entonces, las violaciones que ocurren en campamentos del Polisario, en su propio territorio.  

Las correcciones en materias sensibles como los DDHH y otros temas de estado en Argelia debiera conducir a la normalización de relaciones y colaboración con los otros países del Magreb, especialmente Marruecos, un país que no solo es su vecino, sino su hermano y que lo apoyó en su lucha de liberación, lo que indicaría, de verdad, que llega una nueva y positiva era para la región.

Haciéndome cargo de una historia de 50 años, donde la constante ha sido el respeto y consecuencia con principios por los cuales más de una vez me he jugado la vida, como saben en La Habana y antes lo sabían en Moscú. Hoy, ante amenazas de variado signo y con distinto ropaje que se pueden divisar en el horizonte, creo que la tarea de defender la democracia y los DDHH está más vigente que nunca y, en ello, Derechos Humanos Sin Fronteras todavía tiene mucho que decir.

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