Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Delincuencia estatal Falsificador y falsificado III

La verdad desnuda

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

En los campamentos argelinos de Tinduf pocos, muy pocos son los que no conocen el acertado dicho del padre de Túnez contemporáneo el difunto y legendario presidente Habib Burguiba: “No hemos podido reunificar a los países del Gran Magreb porque Argelia no cree en el Gran Magreb, sino en la Gran Argelia”.

Más de 21 años después algunos miembros de la cúpula del Polisario lo recuerdan con temor y preocupación. Destino indeterminado con un mentor que no respeta ni a su pueblo ni a nadie y que nunca dice una sola frase de verdad.

Los dirigentes del Polisario o, por lo menos la inmensa mayoría, se consideran rehenes de un régimen que los ha utilizado hasta la saciedad para sus fines expansionistas y que ninguno de ellos ignora que en el día menos pensado cuando dejen de representar lo que los generales argelinos desean solo Dios Sabe dónde irán a parar.

 Por ahora, siguen el curso “porque, como diría uno de ellos (H.ZSR), no es fácil escapar en este gulag”.

En privado muchos de ellos reconocen incluso su error y los menos pesimistas dicen esperar el momento propicio para “actuar”.

Es la historia de Frankenstein que se repite en los campamentos argelinos de Tinduf.

El Polisario no amenaza a nadie más que a su mentor argelino.

Del mismo autor en infomarruecos.ma:

  • Campamentos argelinos de Tinduf: Lógica de insensatez

  • Argelia/Marruecos: De qué tema el Polisario?

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