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DERECHOS HUMANOS CON DISTINTAS MIRADAS. Marruecos y Venezuela  Por. María Cristina Larraín E.El informe DHSF. (Actualizado)

Lo real y lo virtual

La carta de Naciones Unidas sobre derechos humanos redactada en 1948 define claramente el marco en que, las organizaciones que  dicen defender estos derechos destacando, especialmente, su independencia frente al poder político, económico o religioso, escenario donde se debe escuchar a las partes involucradas, sin ningún tipo de exclusión o discriminación. Destacadas instituciones como Amnesti Internacional o Human Rights Wach han tenido un rol relevante durante los años sesenta y setenta en América Latina donde sus denuncias sobre atropellos cometidos por dictadura militares y apoyo a las víctimas de estas violaciones, salvaron miles de vidas. 

Desgraciadamente, este buen trabajo de esos años se ha ido desdibujando en el tiempo para terminar con verdaderas denuncias por falta de objetividad e involucramiento en temas ajenos a su misión y, lo que es aún más grave, violando el objeto de su creación, al involucrarse en política interna más allá de su rol como defensoras de los derechos humanos que, como dice la carta de la ONU, no puede tener influencias ideológicas, económicas o religiosas externas, cuestión severamente cuestionada en opiniones que entregan estas instituciones.

A raíz de esta anómala situación y ante la ausencia de un órgano internacional que, en forma independiente, se preocupe realmente por los derechos humanos, han surgido en el mundo numerosas organizaciones que, a nivel local o regional y con escasos recursos, alzan su voz por el respeto a estos derechos.

En este  escenario organizaciones y activistas vinculados a la defensa de los DDHH, hablaban de crear una institución paralela que, aunque más pequeña y con menos recursos, cumpliera fiel y cabalmente el mandato de la ONU para enfrentar este tipo de violaciones. En  Octubre de 2019 y con una fuerte inspiración de abuelas de plaza de mayo, referente mundial en esta materia, se resuelve en Buenos Aires  crear Derechos Humanos Sin Fronteras, donde participan  14 organizaciones de la sociedad civil de América Latina y fuertes vínculos con el norte de África, España y el caribe.

El primer informe de DHSF no ha estado exento de dificultades y presiones, cuestión a la que se refiere su directora ejecutiva en carta publicada en su sitio web (www.dhsinfronteras.org):

“En este tiempo hemos escuchado todo tipo de opiniones y, también, algunas descalificaciones provenientes de personas y entidades que han pretendido influir en nuestras definiciones. Lamentamos que personalidades del mundo académico y otros vinculados a premios internacionales sobre la paz y los DDHH pretendan influir y alterar nuestra autonomía para evaluar el respeto a los derechos humanos”.  

Estos anuncios ayudaron para  esperar con interés el primer informe y también confirmar si es tan cierto eso de su “independencia”.

Hemos leído con atención lo referente al estado de los DDHH en 4 países: Colombia, Haití, Marruecos y Venezuela, anunciándose los de otros 11 países para los próximos días.

Con algunas observaciones en particular a un mayor ahondamiento en su análisis de Colombia y Haití, en general lo consideramos un buen informe por su objetividad y rechazo a presiones externas, en lo cual es destacable la gravedad que reviste el asesinato y persecución a dirigentes sociales en Colombia, como el alto grado de pobreza y corrupción en Haití, la violencia en las calles y abusos de la fuerza  policial, terreno propicio para la violación de los DDHH.

Como reconoce la directora ejecutiva de DHSF en su presentación:

“donde si tuvimos presiones fue en los casos de Marruecos y Venezuela, cuestión también que nos ayuda a demostrar que somos realmente independientes de cualquier tipo de poder. Nuestro compromiso es con los derechos humanos y no con personas, grupos, partidos  o tendencias políticas, lo que dejamos muy claro en la invitación a revisar nuestro informe”.

Y concluye:

“Conscientes y asumiendo que los informes relativos a Venezuela y Marruecos han sido motivo de controversias, reiteramos lo que hemos dicho desde un comienzo: DHSF reconoce como estados a quienes reconoce oficialmente Naciones Unidas, en cuyo contexto no podemos validar a un gobierno paralelo en Venezuela, puesto que la ONU y sus organismos oficiales reconocen al presidente Maduro y tampoco a quienes proclaman una república virtual en otro país, como es el caso de la rasd, asentada en Argelia, correspondiendo a ese país responder por lo que ocurre dentro de sus fronteras, lo que ha confirmado hace pocos días la oficina de la alta comisionada para los DDHH de la ONU, emplazando a las autoridades de Argel para responder por graves violaciones dentro de su territorio, lo que abordamos en la próxima entrega que corresponde a: Argelia, Perú, Ecuador y Panamá.

En el informe sobre Marruecos hay un reconocimiento explícito a los avances en materia de derechos humanos, los acuerdos logrados bajo la conducción del rey Mohamed VI con quienes sufrieron a sus derechos en años anteriores y entregar reparación y justicia a quienes fueron víctimas de atropellos, lo que es un verdadero ejemplo de cómo resolver este tipo de situaciones en otros países, entre los que se encuentra Chile. Con lo anterior se encuentra un informe sobre la situación en cárceles, el trato e instrucciones sobre trato a quienes se encuentran privados de libertad, entre otros los detenidos de ascendencia saharaui. Los derechos de la mujer y su participación en cargos de responsabilidad del estado; los trabajadores y la importancia de la organización sindical; la libertad de prensa y asociación, diversidad sexual, los jóvenes y el rol fundamental de las organizaciones de la sociedad civil, todas cuestiones garantizadas en la nueva constitución, al igual que el respeto a los derechos humanos y el castigo a quienes violen estos derechos. El informe incluye un muy importante análisis sobre los migrantes y las medidas que ha tomado Marruecos para enfrentar esta situación, lo que nos entrega una mirada amplia y documentada sobre lo que realmente ocurre en este país que, además de mostrar una excelente gestión en el trato a la crisis sanitaria mundial, también nos muestra la generosidad del reino con otras naciones durante la pandemia y su solidaridad con las victimas del reciente atentado en Beirut, cuestiones que,  unidas a su compromiso en favor de la causa palestina, nos muestra un país que poco conocemos. El informe también señala observaciones de organizaciones de los DDHH de Marruecos que es necesario corregir, además de valorar las decididas sanciones del gobierno central en contra de quienes abusan de su poder y autoridad, mostrándonos  un país que, de acuerdo a este informe, es necesario conocer y estudiar.

Pero así como se destacan los avances en Marruecos, cuya máxima autoridad es el rey Mohamed VI, el informe también aborda la situación de Venezuela que preside Nicolás Maduro donde, además de consultar las organizaciones de la sociedad civil, DHSF tuvo una amplia colaboración de la oficina de la alta comisionada para los DDHH de la ONU que dirige Michelle Bachelet en Ginebra y la presidenta encargada de los derechos humanos en la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela María Alejandra Díaz, sobre lo cual la directora ejecutiva de DHSF ha dicho:

“La situación de los derechos humanos en Venezuela ha sido un tema controversial acompañado siempre de calificaciones o descalificaciones que muchas veces nos desvía del tema principal, como es el respeto irrestricto a los defensa de estos derechos bajo cualquier circunstancia. Desde el anuncio sobre la elaboración de estos informes hemos recibido sugerencias, “recomendaciones” y en algunos casos hasta amenazas.  También se nos ha exigido que en nuestros informes se califique al gobierno de Venezuela como dictadura.

Podemos responder a esto con un trabajo serio en que nuestros profesionales, en sus informes, reflejan la transparencia, independencia y profesionalismo en la hermosa tarea que hemos emprendido. DHSF respeta la soberanía de los países para resolver sus problemas o disputas internas, con los mecanismos constitucionales que cada país tenga para ello y en Venezuela existe un gobierno y una oposición activa, dentro y fuera del país, una asamblea nacional con mayoría opositora y una asamblea nacional constituyente, por tanto, no es una “dictadura de partido único”, sino un estado donde la oposición cuenta con garantías para expresarse e, incluso, participar en llamados a las FFAA para derrocar el gobierno establecido, lo que en cualquier democracia sería definido como sedición”. Lo anterior se ha visto ratificado recientemente por el llamado de la Conferencia Episcopal de Venezuela, opositora al presidente Maduro, a participar en las próximas elecciones parlamentarias convocadas por el gobierno.

En los informes sobre Marruecos y Venezuela, con gobiernos aparentemente tan disimiles, vemos la necesaria objetividad que deben tener las instituciones que dicen defender los derechos humanos para entregar sus  opiniones, donde no es su rol calificar gobiernos o su política interna, sino y  por sobre todo, ver la garantía que el estado otorga a la defensa de estos derechos. No es de extrañar entonces que, de uno u otro lado, se haya presionado y al más alto nivel, para que estos informes no conocieran la luz. En ese contexto, entonces, es importante valorar a quienes, dejando de lado sus opiniones personales, nos entregan un relato verdaderamente independiente que valora los derechos humanos al margen de cualquier otra consideración.

Si DHSF continúa por este camino de independencia frente a presiones o cualquier tipo de poder, sin duda es una esperanza para quienes sufren la violación de sus derechos humanos y las organizaciones que defienden estos derechos en cualquier lugar del mundo.

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