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Desde mi observatorio: El sahara, Canarias y el Polisario Ramón Moreno Castilla

Tribuna infomarruecos.ma

Ramón Moreno Castilla
Periodista/escritor

El tratamiento del Sahara, por su posición geopolítica y por razones históricas y culturales, suele ir parejo con la decadencia política de España nostálgica del imperio. Así, no es de extrañar la versión subjetiva y capciosa que se hace en un informe elaborado por un grupo interdisciplinario de profesores españoles que ratifica lo dicho: “El proceso fatal de descolonización del Sahara Occidental no solo supuso lo que se ha llamado una traición al pueblo saharaui (de la que no cabe responsabilizar a la nación española, sino a algunos elementos dirigentes del Estado español) cuyas consecuencias perviven aún hoy; sino que, además, resultó ser un auténtico suicidio político de España. Ese suicidio político tiene dos vertientes íntimamente concatenadas: una exterior y otra interior. De un lado, en lugar de prevenirnos contra Marruecos, nuestro “enemigo” concreto, geopolítico, histórico y cultural, lo fortalecimos política y económicamente. Es como si el reo le diese al “verdugo” la soga con la que va a ser colgado” …

Por ello, e independientemente de los procesos de conquista, colonización y, sobre todo, del desenlace político del territorio, estos factores han tenido y tienen una repercusión trascendental para Canarias. Partiendo del concepto de lo político tal como fue formulado por el jurista y filósofo alemán, Carl Schmitt, la contraposición existencial de “amigo-enemigo” que subyace en la imperialista política española; hace que el pueblo canario haya sido inducido a considerar “enemigo” a Marruecos, en lugar del necesario y benefactor amigo, con el que por insoslayable imperativo geográfico estamos condenados a mantener una leales y sinceras relaciones de amistad y cooperación beneficiosas para las partes.

De ahí, que Canarias se haya convertido en el santuario del Polisario con la anuencia de las autoridades españolas dado que España nos utiliza según le convenga para desde este enclave de ultramar dar toda clase de cobertura a esa banda para así soliviantar a Marruecos donde más le duele, el Sahara. Territorio del que estamos enfrente, no enfrentados, y que constituye el “hinterland” natural del Archipiélago canario, a escasos 96 km (59,65 millas marinas) de la costa occidental de Marruecos y de sus provincias del Sur.

El abanderado y gran defensor del Polisario en Canarias, es el conocido ex aparcero comunista, el tal Carmelo Ramírez (cuyo partido Nueva Canarias forma parte de la coalición del actual Gobierno autonómico); consejero del Cabildo Insular de Gran Canaria de Cooperación y Solidaridad internacional, dedicado fundamentalmente a financiar todos los movimientos y asociaciones pro saharauis contrarias a Marruecos. Conviene señalar, que es en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, dónde está ubicado el Consulado general del Reino de Marruecos en el Archipiélago canario. Ese señor, por su condición de vicepresidente de la Organización Solidaria Internacional de apoyo del “pobrecito pueblo saharaui”, es el anfitrión de la 45ª Conferencia Euroco (por sus siglas en inglés) que se celebrará en Las Palmas los días 7 y 8 de noviembre, según se ha anunciado; Conferencia, que es continuación de la celebrada en 2019 en Vitoria (Euskadi).

¿A estas alturas de la historia, existe alguna duda, de que el Frente Polisario es un invento de Argelia para constituir una pretendida RASD que propicie la salida al Atlántico de su producción de hidrocarburos? Ese es el verdadero motivo del apoyo económico y logístico de Argelia al supuesto “movimiento de liberación del pueblo saharaui”. Por cierto, que según parece, existía un acuerdo secreto entre Houari Boumédiène (1932-1978) presidente de Argelia y el entonces Rey Hassan II (1929-1999) para la construcción de un gran gaseoducto que diera salida al Atlántico a los hidrocarburos argelinos; pero aconteció que el mandatario argelino dijo ante la Asamblea General de la ONU que “había que liberar los territorios de Palestina y el Sahara”. Como era lógico, esto no gustó a Marruecos que rompió el acuerdo. La respuesta de Boumédiène fue malévolamente calculada: “El Sahara será una piedra en el zapato marroquí”, como así ha sido a lo largo de las últimas décadas de ese conflicto artificial.

Por otra parte, está meridianamente claro que el Polisario no es, en absoluto, el único representante del pueblo saharaui; y como prueba evidente tenemos la carta firmada por un grupo de 925 ONGs saharauis activas en el Sahara marroquí en diversos aspectos de los derechos humanos y el desarrollo. Dicho documento, enviado a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los DD. HH, Michelle Bachelet (ex presidenta de Chile en dos ocasiones), denuncia las arbitrariedades de la cúpula corrupta del Polisario, y la continua situación de secuestro de la población de Tinduf, así como la permanente conculcación de los DD. HH en los campamentos de refugiados, de la que se ha hecho eco la propia ONU.

Pero lo más inaudito de toda esta historia, es el reciente artículo del General de División español, Jesús Argumosa Pila que se salta a la torera las más elementales normas de disciplina castrense del estamento militar, supeditado a los poderes del Estado. En dicho artículo titulado “¿Un conflicto armado con Marruecos?”, este general afirma que: “En cuanto al territorio del Sahara Occidental, la aparición de un Estado democrático, independiente y sólido produce importantes ventajas en la seguridad del entorno geopolítico del Norte de África y África Occidental”.

En este sentido, el General Argumosa, quién era Jefe de la Escuela de Altos Estudios de Defensa, sostiene que “Un Sahara Occidental independiente constituye un muro de contención contra el yihadismo islámico y facilita el equilibrio estratégico de las potencias de la región”. Además, dicho general sostiene que “un Estado Saharaui incrementa la seguridad de nuestro espacio próximo de seguridad que constituye un objetivo estratégico nacional”.

En otro apartado de su artículo, el general Argumosa se adentra en “aguas turbulentas”, sin brújula, sextante, ni salvavidas, con grave riesgo de ahogamiento, cuando afirma que: “la delimitación de las aguas territoriales por parte de Marruecos, de forma unilateral, el 30 de marzo, que se tomó entre otras razones para afianzar su posición respecto al Sahara Occidental, constituye una amenaza para los intereses de España ya que incluye una parte de las ‘aguas canarias’ ricas en recursos naturales”.

En cuanto a la comparación de las capacidades bélicas entre España y Marruecos, el general asegura que “el país ibérico cuenta con una palpable superioridad bélica”. Finalmente, Argumosa Pila advierte que “España debe seguir muy de cerca el proceso de modernización de las fuerzas armadas marroquíes, que en un futuro podrían destinarse a España en vez de su destino actual, enfrentar al Sahara Occidental y Argelia”. ¿No son las beligerantes declaraciones de este general español un “casus belli”, motivo de una llamada a consultas del Embajador de España en Rabat?

¿A que está jugando España realmente, que pone una vela a Dios y otra al diablo? Por un lado, sigue considerando que su enemigo está en el Sur; y por otro, le quiere imponer a Canarias el mismo “enemigo” por el Este. ¿No está atrapada Canarias en una insostenible indefensión político-jurídica, sin parangón en la historia del colonialismo europeo en África, desde la Conferencia de Berlín de 1884?

Canarias 19 de agosto de 2020 Ramón Moreno Castilla

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