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“DÍA DEL NIÑO” – LUZ Y SOMBRA- Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina)

Tribuna de informarruecos

Mañana 21 de Agosto será el DÍA DEL NIÑO y  NO DE LA NIÑEZ como se pretende. La niñez es una etapa en nuestra vida. El niño es una persona de carne y hueso. Debemos festejarlo junto a nuestros hijos y nietos. Pero este día también se enciende una luz y se pinta una sombra. Habrá besos, abrazos, regalos y mimos para unos, y estará lleno de LUZ. Para otros habrá ausencias amadas, sueños imposibles de cumplir, besos borrados, para ellos será un día de SOMBRA. En vez de decretar días de conmemoraciones innecesarias, démosles a los niños del mundo, amor, respeto, buenos ejemplos de vida, una caricia aunque tengan su carita sucia, saquémosles una lágrima aún sin conocerlos, prestémosle nuestra mano para que aferrándose a ella no se sientan solos y arrimando nuestros labios digámosle en secreto, te quiero, cuenta conmigo que yo necesito contar contigo. Fuimos niños hace mucho tiempo, nuestros padres y abuelos nos enseñaron obligaciones y derechos. Ojalá todos los niños del mundo tengan esa suerte. Sin embargo, difícilmente hubo una época tan cruel como la actual con los niños, que son los primeros titulares de atribuciones y potestades. Niños bombas, usados, heridos y muertos, masacrados en las escuelas, sin familia, sin casa, arrojados al mar,  a la buena de Dios, desnudos, hambrientos, mendicantes, niños que se ahuyentan hacia la calle, niños que se raptan y se venden; niños perseguidos sin misericordia, como se hacía antes con los perros cimarrones. Niños que se asesinan a tiros con la complicidad de los terroristas, los  mismos guardianes del orden, de las grandes potencias y el silencio de quienes tranquilizan su conciencia pensando que no pueden evitarlo. Hoy todavía abundan los niños inmolados, abandonados en cruentas guerras sin fin. Si asumimos – todos juntos -, actitudes eficaces para proteger los derechos de los niños, no pasará mucho tiempo que debamos presenciar esos cuadros en nuestro país con la pobreza, marginalidad, violencia y la pandemia que avanzan sin cesar. Parecen noticias venidas de un mundo ficticio o irreal. Pero son sucesos reales, lo que sucede con miles de pequeños en el planeta. Son aberraciones que claman al cielo.

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