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Diálogo de Civilización: Por un nuevo orden internacional

(De: "Apuntes" de Said Jedidi)

Tanto y tan ligeramente se ha esbozado el tema del dialogo de civilización que se acabó por vaciar su contenido y su significado.

“El siglo XXI será espiritual o no será nada”, decía el pensador francés, André Malraux.

Está siendo nada. Peor aún; Está  siendo el de la quiebra  de las ideologías materialistas y del post-todo como si no bastaría que en 3 200 años nuestro extraño mundo ha disfrutado de, apenas 200 años de paz[1].

Era 1951. Desde entonces las cosas se han empeorado. En el 2000 hasta el 2009 el 79’5% de la producción mundial fue consumido por el 18% de la población privilegiada y según Ryszard Kapuscinki en su “Cultura de la pobreza en el mundo” citado por Mohamed Chakor en su “Dialogo euro-musulmán” se calcula que en el mundo hay más de 800 millones de personas condenadas al hambre crónica. Mientras que la miseria afecta a las dos partes de la humanidad. Es decir a 4 000 millones de personas”. Resulta chocante que menos de 225 personas, las más ricas de este extraño mundo en que vivimos, posean una riqueza valorada en un trillón de dólares, suma equivalente (e a los ingresos globales de todos los indigentes del planeta.

Nuestro pobre continente africano dedica el 3’5% que en algunos países llega hasta el 11% de su productos interior bruto (PIB) a los gastos militares.

¡Alucinante! Todo un dilema ético.

Los ha habido infinitamente más conscientes que nosotros en este controvertido siglo 21:

La historia registra en letras de oro la corte interior del castillo de Acra en la India flanqueado en sus cuatro esquinas de pupitres en piedra dominando el espacio y destinados justamente al dialogo entre las cuatro religiones de la India en el siglo 16: el hinduismo, el islam, el budismo y el cristianismo.

Hoy por hoy, con la emergencia de potencias regionales, como Irán o Pakistán resultantes de divergencias geopolíticas y de estrategias de dominación y de intentos de instaurar una hegemonía cultural basada en valores de mercado y en flagrantes desigualdades entre civilizaciones, parece cada vez más evidente  que este anhelado dialogo de civilizaciones, como diría François Houtart[2] solo puede ser concebido en un marco general que incluyera las relaciones económicas, políticas y una perspectiva histórica.

“Si la guerra no es imposible, dijo el filosofo británico Bertrand Russell, paladín de la paz, todo avance científico y técnico se convierte en un adelanto en la tecnología del asesinato en masa y es, por tanto, indeseable ; Pero si se alcanzara la paz mundial, ocurriría exactamente lo contrario”

Sin embargo en agosto de 1985 acariciamos la esperanza de un mundo menos expuesto cuando, más consciente de su imperiosa necesidad que los mandatarios del mundo unidos, Su santidad el Papa Juan Pablo II lanzo en Casablanca su histórico llamamiento ante más de cien mil jóvenes marroquíes musulmanes su histórico llamamiento a una mejor convivencia confesional: “ Cristianos y musulmanes –había dicho- nos hemos generalmente comprendido y a veces, en el pasado, nos hemos enfrentado y agotado en polémicas y en guerras. Creo que Dios nos invita hoy a cambiar nuestros viejos hábitos. Tenemos que respetarnos, los unos a los otros en las obras del bien en el camino de Dios”.

Los apetitos político-económicos de unos,  el desprecio del riesgo de otros y la inconfesada e inconfesable voluntad de negar reiteradamente las referencias y las especificidades del  interlocutor, de todos, han hecho todo para que estas civilizadas ideas del difunto pontífice límpidas, sin énfasis ni opacidad, no llegaran a oídos receptivos, instaurando una lógica de una sistemática descomposición moral y espiritual.

Sin embargo…. Era/es la única forma de evitar a nuestra humanidad una confrontación, de incalculables dimensiones para todos y que no parecen haber sido calculadas en su justa envergadura por los que, simplistas y mal documentados al respecto cuando creen que su verdad es la única tangible y para preservarla se debe inventar teologías primarias, capaces de separar y desmembrar al prójimo. Con ello obran inconscientemente por un genocidio cultural-confesional de incalculables consecuencias.

No pudo ser posible: las nostalgias fáciles a hegemonismos de toda índole y mitos y reminiscencias de grandeza y de una mono-polarización y- de un unilateralismo desafiante indujeron a confiscar e hipotecar el derecho del prójimo a pensar o a expresar su forma de ser y su manera de actuar. Se han preferido “primaveras árabes”, sus pólenes y sus consiguientes alergias y una autosugestión de que la solución estriba en la división y el desmembramiento del mundo arabo-islámico.

Ser equivocaron… se equivocan los que preconizan esta perversa lógica.

Cuanto más unidad haya entre los musulmanes del mundo, mas fácil sería el control de los extraviados y cuanto más políticas de división, clivaje y hostilidades dogmáticas entre los musulmanes del mundo, mas riesgo y más peligro hay de que grupos y grupúsculos extremistas, decidieran una “justicia” propia y lo que es peor… expeditiva.

Lo seguimos constatando, desgraciadamente en muchos países del mundo árabe e islámico  incluso en el Egipto de la convivencia con enigmáticos y frecuentes choques entre coptos y musulmanes.

Esperanzas que se esfuman…

El 10 de febrero del 2007 las noticias procedentes de Springfield suscitaban la esperanza. El gran militante de los derechos cívicos de los negros estadounidenses, Martin Luther King sonreía en su tumba. Parte de su sueño antes de ser asesinado se realizaba: uno de sus hermanos de raza, Barak Obama, un hijo de un kenyata negro de la etnia Luo y de una americana blanca del Kansas anunciaba su candidatura a la investidura demócrata para la presidencia de Estados Unidos.

 Si. «Se ha atrevido» como lo calificaría el Ku Klax Clan aun vivo y en parte tolerado por parte del tejido social estadounidense.

 Algo se movía en el país del tío SAM o por lo menos asi lo esperábamos nosotros. Los votos, las esperanzas y las oraciones de muchos comenzaban a cobrar cuerpo, haciéndose realidad.

 El 27 de agosto del 2008 el «atrevido» senador del Illinois gana las primarias ante Hillary Clinton y el 27 de agosto Obama es oficialmente designado, durante la convención de su partido en Denver, candidato demócrata.

 Su origen, pero también su tono, la claridad inhabitual de su visión del mundo, sus ideas sobre la justicia, la equidad y los derechos universales resucitan una legítima esperanza hasta entonces crucificada por su predecesor el ultra-conservador, Georges Bush.

 Las miradas se convergían hacia Washington, donde, con el 52’9% de los votos y 365 grandes electores el 20 de enero del 2009 el nieto de Hussein Onyango Obama se convierte, en medio de un contexto marcado por las injustas guerras contra Irak y Afganistán y un desastroso legado en el Cuadragésimo Cuarto Presidente de Estados Unidos y el primer afro-americano en alcanzar tan insigne función en la primera potencia mundial.

 Para muchos, era entonces o nunca….

 Fue nunca… porque poco después, pasada la euforia y el clamor iníciales, las valoraciones «prèt à porter» y los cálculos y previsiones elaborados para, a la vez, un consumo local y descafeinado y un poco con destino a un mundo musulmán, traumatizado, víctima de una injusticia atroz cometida por la administración anterior y por todas las que la precedieron volvieron a reconstituir el ecosistema tradicional de la nueva administración y del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Contrariamente a lo que se esperaba (o se anhelaba) Obama no corrigió ningún tiro. Todo sigue igual… exactamente igual al abominable legado de su siniestro predecesor.

 Con su punto y seguido, confirmado y reconfirmado cada día más, el nuevo ( ya viejo) presidente de Estados Unidos mantiene muy activa la guerra contra el Islam y los musulmanes lo que pone en tela de juicio el concepto mismo del tan cacareado « Diálogo de civilizaciones » en el que, obviamente, no basta la honestidad moral e intelectual de un Máximo Cajal ni todas las retóricas de los que lo evocan o lo instan para determinados consumos personales o electoralistas.

 ¿Es posible contemplar un diálogo…cualquier diálogo en plena guerra?

 Difícilmente. Estados Unidos y Occidente en general, unos más visceralmente que otros, están en una desproporcionada guerra militar, cultural, informativa y psicológica contra el islam y los musulmanes. Los casos de Irán o de Palestina o el punto de inflexión en la decisión presidencia norteamericana para con El Guantánamo, constituyen los botones de muestra de esta encarnizada guerra que ha cambiado de táctica y de estrategia con el cambio del inquilino de la Casa Blanca.

  Para dialogar debe haber un “alto el fuego” militar e informativo. No lo hay.

.El diálogo de civilizaciones es un acto noble… una enorme responsabilidad, casi una odisea, siempre y cuando se reúnan los ingredientes previos que pudieran garantizar, primero su concretización y luego su desarrollo en medio de condiciones humanas.

 Sin género alguno de dudas, para acabar con la pobreza debe haber mejor solución que matar a los pobres y para satisfacer a los alérgicos al islam en campañas electorales de países democráticos no debe haber tanta inepcia moral e intelectual.

Desde medios de comunicación y en voz de algunos líderes del planeta, se presenta a la relación entre el islam y Occidente como un enfrentamiento. En su colección “Cultura Islámica”, el Centro Islámico de la República de Argentina” lo explica en estos términos: “Los argumentos que se exhiben se relacionan con el hecho de que poseer culturas, religiones y valores diferentes a los que profesamos día a día implica un conflicto”.

Así la tesis del “choque de civilizaciones”, presenta un mundo dividido en regiones culturales, donde esta identidad está dada por diversas formas, étnicas, históricas, religiosas, etc.

Permítanme invitarles a escuchar y sobre todo a juzgar el sentido profundo y la lógica perversa de la siguiente información:

Un perro atacó a una niña americana de corta edad en pleno centro de Nueva York.

Exponiendo su propia vida a un peligro de muerte un señor que pasaba por allí acudió a salvar a la pequeña. Y… la salvó a expensas de su propia vida.

Un agente de policía que presenciaba la escena se acercó entonces al hombre y le felicitó por su valentía y su heroísmo.

-Lo contaré a la prensa y mañana toda la prensa de Estados Unidos hablará de Usted como un héroe neoyorkino que se sacrifica para salvar a una pequeña.

-Pero… señor, yo no soy de Nueva York

-No importa. La prensa hablará de un héroe americano que se sacrifica salvando a una pequeña.

-Lo siento señor, pero tampoco soy americano.

– ¿Y de donde es Usted?

-Yo… yo… yo…. Ya lo sabe Usted nadie es perfecto: yo soy árabe.

Al día siguiente toda la prensa americana hablaba del suceso en estos términos: “EXTREMISTA MUSULMAN ASESINA A SANGRIA FRIA A UN INDEFENSO PERRO CALLEJERO”.

Doble moral… triple evaluación confesional y una conciencia monolítica con un solo sentido sin posibilidad de ningún pluralismo

Desde entonces los constantes esfuerzos de unos de mantener a otros en un estado vegetativo nos inducen a dudar legítimamente de que todo lo que nos proponen al respecto es un debate después de la emoción, un gusto a la utopía y una percepción aproximativa que en vez de impulsar a los responsables políticos, a representantes religiosos, a los intelectuales y a todos los hombres realmente amantes de la paz y de la justicia, lejos de depresiones ideológicas y de estrategias polvorientas, a una sana reflexión y a una adhesión a valorizar lo que podría ser el inestimable enriquecimiento personal o colectivo que puede traducir el dialogo entre todos, sin idealismos conquistados, y un sincero intercambio inter-civilizacional, exacerba los pluralismos y las diferencias sociales, culturales y religiosas.

El papa tenía razón porque lo que no se conoce o no se quiere admitir es que lo que nos une es infinitamente más de lo que nos separa, aunque algunos lo tergiversan sutil y nefastamente.

Es verdad: la civilización occidental es básicamente greco-romana, pero esto es una verdad a medias porque es también arabo-islámica. La incidencia de la cultura islámica durante la edad media fue tan profunda que quedó incorporada a la cultura universal desde varios aspectos: los musulmanes como vehículos de la ciencia.

El persa musulmán sufí Hallay[3](3) dijo: “He reflexionado sobre las distintas confesiones, haciendo un esfuerzo por comprenderlas a todas y las considero como un Principio Único con numerosas ramificaciones”.

 Bebe de la sabiduría, decía el profeta Mohamed, sin importar el recipiente que contenga ». Decía también que “los beneficios de la ciencia (o la sabiduría) son superiores a los beneficios de la devoción”.

Una explícita invitación a una reflexión entre todos los credos y un llamamiento cabal y elocuente a dialogar y a conocerse mutuamente.

No obstante, esto era hace 1432 años. Es decir : hace 14 siglos y 32 años.

David Rothops, experto en la Fundación Carnegie tiene razón : “Cuando la guerra fría había terminado pensábamos que íbamos a asistir a un choque de civilizaciones. En realidad, asistimos a un choque de generaciones”.

De generaciones es pero también y sobre todo de civilizaciones, gracias a los medios de comunicación todos voces de sus amos y de sus intereses, geopolíticos, estratégicos o económicos cuando no y es lo más grave y lo más lamentable, civilizacionales.

Para percatarse de la caótica dimensión y la trágica envergadura del drama, citemos a Mohamed Chakor, una auténtica autoridad en materia de dialogo de civilizaciones y uno de los incansables francotiradores de la imperiosa necesidad de una nueva estrategia de comunicación, capaz de contribuir a la edificación de puentes y de poner en pie nuevos conceptos de fraternidad, convivencia y coexistencia pacífica entre todas las religiones existentes. Confesional:

“ En nuestro mundo injusto, violento y caótico ¿ La paz es una utopía ? Hemos sufrido cerca de quince mil guerras que arrojaron el escalofriante balance de 3 640 millones de muertos. El siglo XX ha sido el más mortífero, debido a las atrocidades cometidas por los integrismos laicos : fascismo, nazismo, estalinismo, nacionalismos excluyentes etc.”.

 ¡Alucínate ! Aunque no condenadamente decepcionante porque en ausencia de una verdadera voluntad política para cambiar este vergonzoso curso de los acontecimientos, existe la determinación de tomar conciencia de que “este mundo es de nosotros y no de quien reza de manera diferente” y que “entre el hecho y el dicho no debe haber mucho… Estrecho… de Gibraltar”.

La doble moral de algunos Estados, como diría el propio profesor Chakor, que se jactan de defender los derechos humanos, tiene mucho en común con las mafiocracias. Las superpotencias y su geometría variable, están por encima de la ley internacional.

En efecto, el progreso material contrasta con nuestro retraso moral. Precisamos de una educación que no solo susceptible de proporcionarnos conocimiento, sino también cualidades éticas y una cultura de tolerancia y de distensión.

Era y no fue asi, una misión para los medios de comunicación.

Dicho esto se debe precisar que algunos medios de comunicación tanto occidentales (Fox, CNN, ABC, p BBC entre otros) como en algunos países musulmanes como la cadena qatarí Al Jazeera o la saudí Al Arabia constituyen las más mortíferas de las armas de destrucción masiva.

Pero hay otras armas, no menos destructivas que son la complacencia cuando no los humillantes, injustificados y gratuitos servilismo y servidumbre de la mayoría de los mandatarios árabes a los que, pese a los incontables beneficios, no sienten por ellos más que desprecio y repugnancia a pesar de su servicial apoyo contra, incluso el Islam.

No obstante, esta “realidad” no es fruto de la emergencia de ninguna conducta ni de la eclosión de una nueva meta-frasis o metáfora del vocabulario del orden de la bondad o malicia. Se trata de una responsabilidad compartida. También contribuye la ignorancia o la miopía de una autosugestión que a base de petrodólares se ha dejado convencer de que todo está en venta hasta las…conciencias.

Un mundo musulmán que no comunica o mal

El Profeta Mohamed decía: “Los dos bienes más deseables son la ciencia y la caridad y las dos más detestables son la ignorancia y el egoísmo”.

En su introducción a “islam, Oriente y Occidente” el CIRA lo explica de manera más explícita con sorbos de emoción: “Desde la caída del muro de Berlín, muchas políticas se han articulado para presentar al islam como un posible enemigo de la civilización occidental. A tal fin se han comenzado a utilizar términos que por su repetición constante e indiscriminada desde medios masivos, son ligados rápidamente a Islam, como terrorismo islámico, fundamentalismo islámico, células dormidas, integrismo islámico, guerra preventiva, eje del mal, nueva cruzada, oriente versus occidente, violencia islámica, terror de origen islámico, asesinatos selectivos etc.”.

Como si no bastara a algunos de entre nosotros lo que nos ha costado, cuesta y de seguir así esta nefasta tendencia, costará este odio reciproco, esta intolerancia mutua y este rencor intercambiado y explotado diabólicamente por muchos:

No es ningún mito. Ninguna reminiscencia. Es la cruda realidad que juntos podemos y debemos cambiar: “Hemos sufrido cerca de 15000 guerras con 3640 millones de muertos”.

¿Quién es la víctima y quién el victimario ?

A excepción de algunos islamólogos occidentales discapacitados o en ciernes, La gente…mucha gente, unos más que otros, está tomando conciencia de que «la supervivencia del mundo en sí depende del diálogo entre todos los credos».

 «Di a los judíos y a los cristianos: terminemos nuestras diferencias. Sólo adoramos a un Dios. No le demos comparaciones. Somos musulmanes». Era hace 14 siglos. Es la azora III, aleya 64 del Corán.

 Cultura de tolerancia. Un ejemplo de coexistencia y cohabitación pacíficas.

 Por ello para muchos musulmanes, a pesar de que curiosamente, incrustado en su imprudencia y mal gusto moral, Occidente, insensible e indiferente cuando se trata de profanar al islam y su Profeta, sólo ve en los sucesivos discursos papales que preconizan una imperiosa necesidad a una cultura de tolerancia entre los todos los credos (“como su discurso en Sídney, Australia, cuando dijo “La iglesia busca con avidez oportunidades para escuchar la experiencia espiritual de otras religiones”) llamamientos a un mayor respeto de ecologías, excusas a las víctimas de pedofilia por parte de curas australianos y otra estúpida etcétera, valoramos los propósitos de Su Santidad como ideas audaces, entre muchas otras cosas, porque nadie y de ninguna forma puede, a pesar de los diarios y lamentables reflejos pavlovianos contra el islam, negar la irreversibilidad del tiempo y del…destino.

A raíz de lo cual, reconociéndole más de un mérito moral, en el mundo musulmán, no pocos con una curiosidad sociológica han saludado este sano llamamiento a la razón del Sumo Pontífice que anunciaba, no sólo una nueva era de distensión entre el “ El Foro católico Musulmán”, creado entre el Vaticano y algunos líderes musulmanes en tanto que estrategia de diálogo para mejorar sus relaciones, sino una nueva toma de conciencia que anula, abroga y quizás incluso remplaza la dialéctica de confrontación y de rencor recíproco.

 Desfalleciente memoria la de los que no hacen esta lectura de este “estado de necesidad”.

Sin embargo, no pocos musulmanes decidieron pasar la esponja y dar tiempo al tiempo y riendas sueltas a su esperanza mártir.

Conscientes de la complejidad de la coyuntura, nadie se hacía ilusiones de una solución milagro de la crisis medioriental ni de actitudes más justas o más nobles respecto a los iraquíes y los afganos ni una devaluación del, cuando menos, irrespeto y profanación del credo musulmán a través del mundo.

 Demasiada injusticia contra un mundo musulmán que ni es responsable de holocausto alguno ni con suficiente poder y capacidad de imponer la expoliación y la impostura en alguna parte del mundo.

 El diálogo de civilizaciones es un acto noble… una enorme responsabilidad, casi una odisea, siempre y cuando se reúnan los ingredientes previos que pudieran garantizar, primero su concretización y luego su desarrollo en medio de condiciones humanas.

Sin embargo…

 Basándose en los preceptos de su religión, la inmensa mayoría de los Mil quinientos millones de musulmanes entiende que nadie tiene derecho a irrespetar su credo pero que, incluso en este caso, no sería legítimo ni moral desear que los que no les respetan sintiesen temor o angustia. El Corán dice :

 “Que veneren al Dios de esta casa (la Kaaba) que les dio el sustento y…  LES INMUNIZÓ CONTRA EL MIEDO”

 Sustento y… inmunidad contra el miedo. Lo que debe incitar a preguntar : ¿Y este terrorismo islamista que tanto enarbola el occidente ?

Para la religión musulmana cuyos preceptos inculcan una cultura infinitamente más tolerante y más pacífica la deontología se inspira de las palabras divinas:

“¡Hombres! Os hemos creado de un alma única, varón y hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más honorable de entre vosotros es el más piadoso. Dios es Omnisciente, todo lo sabe” (49:13).

En el mundo musulmán confundir los hombres y las ideas es-fue siempre, peor que un crimen… un error.

  “No cabe coacción en la religión” (Corán).

 La libertad de conciencia está establecida por este mismo Corán. Por ello, tanta cultura de intolerancia y de rencor ha dejado de surtir el efecto deseado por los que apuntan hacia los más de 1500 millones de musulmanes ( hoy, porque mañana serán muchos más) de un amplio abanico de razas, nacionalidades y culturas en, literalmente todo el mundo, sin excepción ( Revelaciones de fuentes de la Santa Sede que fueron inmediata y rigurosamente sepultadas afirmaban hace poco que los hay hasta en el Vaticano que son cripto-musulmanes) desde Filipinas hasta Nigeria, sin necesidad de clérigos y con una relación directísima entre el Creador y el creado, están unidas en su común fe islámica.

 A juzgar por la actitud de “muchos” hay indudablemente planes, estrategias y hay presupuestos. En una palabra: hay voluntad político-religiosa.

 Para el creyente musulmán no es lícito oprimir, pero tampoco lo es dejarse oprimir. El Profeta Mohamed dijo: “Ayuda a tu hermano sea opresor u oprimido”. Le preguntaron: “¿Opresor? Dijo: “Si es oprimido a liberarse de la opresión y si es opresor a dejar definitivamente esta actitud”.

 “Desde hace 14 siglos – precisa el escritor hispano-marroquí Mohamed Chakor- el Corán (azora III, aleya 64) nos exhorta a la convivencia pacífica: “Di a los judíos y a los cristianos: terminemos nuestras diferencias. Sólo adoramos a un Dios. No le demos comparaciones. Somos musulmanes”.

 En uno de sus encendidos, aunque muy esclarecidos discursos, el ex presidente de Malí, el cristiano Thomas Sankara dijo: “A comienzos del siglo XX cuando llegaron los primeros europeos a África, nosotros, los africanos teníamos las tierras y ellos la biblia. Un siglo después, ellos tienen las tierras y nosotros la biblia”.

Terminaré parafraseando al Profeta Muhammad (SAS):

“El Día Juicio Final – dijo- será pesada la tinta de los sabios y la sangre de los mártires, no habrá ninguna diferencia entre ambas”.

[1]  Revista “Ano cero” N° 1 agosto 1990.

[2] Director del Centro Intercontinental (CETRI) de Louvain-la Neuve (Bélgica) y de la revista “Alternativas Sur”.

[3] Husayn Ibn Mansur Al-Hallay (Iran 857- Bagdad 922).

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