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Diplomacia: Marruecos baila elegante, Argelia tropezando en la oscuridad

El trabajo bien hecho

Permítaseme aclarar desde un principio que mi identidad carece de relevancia en el contexto actual. Quién soy, de dónde vengo o cuál es mi trayectoria son aspectos menores en comparación con la revelación que está por venir. A excepción de una única hermana, quien ha estado hospitalizada durante los últimos 11 meses en Nuakchot antes de decidir regresar a nuestra nación, Marruecos, el resto de mi amplia familia (compuesta por 15 miembros, entre parientes cercanos y aquellos más distantes) sigue cautiva del Polisario en los campamentos de Tinduf. Sin embargo, esta triste realidad permanece en la sombra para aquellos que confían en los intrincados senderos de los «derechos humanos» que se proclaman en España y en la constantemente invocada « solidaridad » internacional, una solidaridad que parece dirigirse de manera exclusiva y preferente hacia una ínfima fracción de los saharauis.

Creo que es el momento perfecto para hablar sobre diplomacia y cómo algunos países parecen confundir el baile con un desfile de payasos. En este gran escenario, Marruecos está demostrando que la sutileza y la gracia son clave, mientras que otros despliegan una torpeza supina.

Hace poco, el embajador marroquí Omar Hilale ofreció un espectáculo exquisito en la ONU. Su discurso fue, simplemente, magnífico, otro recordatorio más de que Marruecos no solo sabe cómo defender su posición, sino que lo hace con un estilo envidiable. Un estilo que parece inexistente en ciertos vecinos.

Hablando de sutileza, Argelia parece haberla olvidado por completo. Sus intentos diplomáticos son tan refinados como un elefante en una tienda de porcelana. Como dice el refrán: « El torpe caminante anda mal y acaba peor ».

En contraste, Marruecos lleva el ritmo con elegancia y precisión. Es como si tuvieran el compás del tango en su ADN diplomático. Y todo esto bajo la atenta mirada y liderazgo de nuestro amado rey, un verdadero director de orquesta en este “baile” de relaciones internacionales.

Mientras tanto, Argelia parece estar buscando su ritmo en la oscuridad. Sus esfuerzos por desafiar a Marruecos se desvanecen en comparación con la elegancia de su vecino. Es más torpe que un gusano con guantes.

Así que, brindemos, con té,  por Marruecos y su diplomacia, por su gracia y astucia en este gran baile internacional. Que su música siga sonando clara y fuerte, mientras algunos siguen buscando el ritmo en la penumbra. ¡Larga vida al tango diplomático de Marruecos!

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