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Discurso Real ante el Parlamento: El mensaje de la franqueza y del realismo

Franqueza y realismo

El discurso pronunciado por SM el Rey Mohammed VI en la apertura de la sesión de otoño del Parlamento es una cita constitucional que representa una oportunidad para plantear a los representantes de la Nación, los grandes retos que hay que asumir y explorar las soluciones para avanzar en la labor de desarrollo.

Para marcar este momento de reencuentro con los parlamentarios, tras dos sesiones inaugurales virtuales del parlamento a causa de la pandemia, el Soberano optó por dos temas que están en el centro de las preocupaciones nacionales: la escasez de agua a causa de una sequía que se ha vuelto endémica y la promoción de inversiones que aporten riqueza y oportunidades de empleo.

Al abordar estas dos espinosas cuestiones en un contexto mundial fluctuante e inestable, el Soberano ha dado muestras de sincera franqueza y de un realismo bondadoso.

Ante el problema del agua, el objetivo es muy sencillo: preservar este recurso cada vez más escaso, no sólo en Marruecos sino en todo el mundo, y convertirlo en una palanca para el desarrollo de los sectores productivos.

En cuanto a las inversiones, la trayectoria definida por el Soberano está cuantificada y es realizable: movilizar 550 mil millones de dirhams de inversiones y crear 500 mil empleos de aquí a 2026.

En su discurso, SM el Rey esbozó las soluciones prácticas propuestas para estos dos grandes retos a los que se enfrentará Marruecos en las próximas décadas y pidió una respuesta nacional en este ámbito.

En cuanto a la cuestión del agua, el Soberano partió de una premisa que no está en duda para nadie en Marruecos. La sequía se ha convertido en un fenómeno estructural que exige un tratamiento acorde con el estrés hídrico que se ha convertido en una constante nacional.

El Programa Nacional Prioritario del Agua 2022-2027, elaborado bajo el impulso de Su Majestad el Rey, constituye el inicio de una solución para combatir los efectos de la sequía y garantizar la disponibilidad de agua potable y de riego para los agricultores.

Pero este programa tendrá un impacto limitado si los marroquíes no rompen definitivamente con toda « forma de derroche o de explotación anárquica e irresponsable de este recurso vital ».

Al reclamar que se evite cualquier « puja política » en este ámbito, el Soberano abogó por « un verdadero cambio de comportamiento en nuestra relación con el agua », un cambio en el que las administraciones y los servicios públicos deben dar ejemplo.

Más allá de la construcción de equipos hidráulicos o plantas desalinizadoras, la solución pasa inevitablemente por un uso responsable y racional del agua por parte de todos.

El Soberano, como eficiente pedagogo preocupado por la correcta comprensión de sus observaciones, hizo hincapié en cuatro grandes orientaciones. El primero se refiere al uso de innovaciones y nuevas tecnologías para desarrollar nuevos y más ambiciosos proyectos en el ámbito del ahorro de agua y la reutilización de aguas residuales.

El segundo aboga por el uso racional de las aguas subterráneas y la preservación de las capas freáticas, mientras que el tercero rechaza cualquier intento de hacer de la cuestión del agua un asunto exclusivamente sectorial y convertirla en una preocupación común a muchos sectores.

Por último, la cuarta orientación favorece que se tenga en cuenta el coste real del agua en cada etapa de la movilización de este recurso.

Como para un edificio inamovible, estas orientaciones reales serán los cuatro pilares que sustentarán cualquier política futura de perpetuación de nuestros recursos hidráulicos, indispensables para la viabilidad de cualquier actividad productiva.

La segunda gran preocupación expresada en el discurso real se refiere a la promoción de las inversiones productivas como « palanca esencial para la reactivación de la economía nacional y el anclaje de Marruecos en los sectores prometedores ».

A este respecto, el Soberano expresó su deseo de que la nueva Carta Nacional de Inversiones pueda dar un impulso tangible al atractivo de Marruecos para las inversiones privadas, tanto nacionales como extranjeras.

Para que este deseo se haga realidad, el Soberano pide que se eliminen los obstáculos que « siguen impidiendo una reactivación efectiva de la inversión nacional, a todos los niveles ».

En este contexto, los Centros Regionales de Inversión (CRI) tienen un papel central en la supervisión de todo el proceso de inversión. A los CRI se les ha encomendado la tarea de proporcionar un mejor apoyo y orientación a los propietarios de los proyectos hasta su realización final, con el apoyo de todas las partes concernidas, tanto a nivel central como territorial.

Es cierto que la imagen y los resultados de Marruecos han mejorado mucho gracias a las reformas estructurales emprendidas bajo el impulso real, pero también es cierto que « queda mucho por hacer para liberar energías, aprovechar el potencial nacional, fomentar la iniciativa privada y atraer más inversiones extranjeras ».

A este respecto, SM el Rey recomendó la aplicación efectiva de la Carta de desconcentración administrativa, la simplificación y digitalización de los procedimientos, la facilitación del acceso al suelo y a la energía verde, y el apoyo financiero a los promotores de proyectos.

Tantas iniciativas y medidas que reforzarán la confianza de los inversores en el potencial de la economía marroquí y animarán aún más al sector privado a convertirse en el motor efectivo de la economía nacional.

En este ámbito, las empresas marroquíes y sus organizaciones nacionales, regionales y sectoriales están llamadas a asumir su función de catalizadores de la inversión y el espíritu empresarial.

En esta dinámica, se invita al sector bancario y financiero nacional a apoyar y financiar a la nueva generación de empresarios e inversores, especialmente a los jóvenes, así como a las pequeñas y medianas empresas.

En este contexto, SM el Rey reiteró su llamamiento, realizado en el discurso del aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo, para que se preste especial atención a las inversiones e iniciativas de los miembros de la comunidad marroquí que viven en el extranjero.

Para mayor eficacia y transparencia, los compromisos de todos los socios (gobierno, sector privado y banca) deberían incluirse en un « Pacto Nacional para la Inversión », recomendó el Soberano.

SM el Rey estimó que este mecanismo tiene como objetivo movilizar 550 mil millones de dirhams de inversiones y crear 500 mil puestos de trabajo, durante el período 2022-2026.

Por último, el Soberano afirmó que el Parlamento, en virtud de sus competencias constitucionales en materia de legislación, evaluación y control, está llamado a dar un tratamiento juicioso a las preocupaciones de los ciudadanos. Map

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