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Doble atentado de Barcelona  “El ojo por ojo que dejará al mundo ciego “*  Imrani Idrissi Hamid

 

 16 seres humanos han dejado sus vidas en los atentados de Cataluña. Todos los hombres y mujeres de bien sufrimos su pérdida y abrazamos el dolor de sus familias.

 Tras el desconsuelo y la desorientación iníciales, muchas han sido las respuestas. Desde las más radicales que como resortes dictamina “el ojo por ojo” hasta las que amplían su visión y consideran el valor último como seres humanos a los propios verdugos.
Todos somos Barcelona
Y es que Gandhi anunció que el ojo por ojo sólo conseguiría dejar al mundo ciego. Ese miedo que el pueblo catalán se negaba a sentir y que nos trasmitió con su “No tinc por” es del que se valen los terroristas,  fantasmas de desconfianza y discriminación por todo aquello que simplemente pueda recordar el ataque pero sin identificar al verdadero enemigo.
Situaciones sin duda delicadas, que requieren la colaboración y la intervención de grupos políticos, fuerzas de seguridad del estado, manejo correcto de la información,  colaboraciones internacionales… estancias que pueden escaparse al ciudadano de a pie, pero que sin embargo son tan de su competencia que reclama respuestas sobre qué se está haciendo mal y exigen soluciones, y cuanto antes mejor para que no vuelvan a repetirse. La preocupación es que con esa excusa  se vean cercenados de raíz los derechos humanos que nos diferenciaban de la barbarie de otras sociedades ´menos civilizadas´. La ejecución de los terroristas, sin derecho alguno a una defensa recogida en el art. 24 de la Constitución  española (evitándose  incluso la posibilidad de recabar información importante para el caso) ha dejado que otros 8 seres humanos pagaran con su vida. Y el fervor con el que muchos han recogido el anuncio de sus muertes a otros nos hace pensar si ésta es la forma que debe adoptar la solución definitiva.
Es de vital importancia la formación de la sociedad que ha sufrido el golpe del terrorismo. Los planteamientos radicales de algunos de sus mediocres dirigentes e incluso la simple tolerancia a posturas que favorezcan esa radicalización, están ocasionando un flaco favor al establecimiento de una postura de libertad y multiculturalidad social. La xenofobia no es un planteamiento para ganar votos, señores. La cohesión de la sociedad será decisiva en la lucha antiterrorista.
Y es que estamos obligados a entendernos. Sólo entre 2000 y 2010, España recibió más de cinco millones de inmigrantes, siendo el colectivo más numeroso procede de Marruecos.  La situación económica del país se ha cebado más concretamente con estos colectivos, que han visto como los índices de desempleo se multiplicaban hasta en diez puntos en relación con los índices de paro de los ciudadanos nativos, según datos del 2013.
Las políticas de integración del Gobierno del Partido Popular,  lejos de favorecer la adaptación de grupos en riesgo de marginación y exclusión, han encontrado fórmulas para reducirlas. Legislaciones generales, como la Reforma Sanitaria o el RD que regula las tasas judiciales, ha supuesto la retirada de la tarjeta sanitaria de un plumazo a 800.000 personas y la indefensión de muchos inmigrantes que se hallaban involucrados en procesos administrativos.
Igualmente su política migratoria no ha tenido reparos en programar su actuación desde la fuerza y el abuso de poder para reprimir el intento de entrada de ilegales a sus fronteras, todo un atropello de los derechos humanos. Devoluciones en caliente, hacinamiento y falta de libertad en los centros de internamiento para extranjeros, lo constatan, y han sido denunciadas por distintos órganos nacionales e internacionales.
Sin embargo el  Gobierno Popular no quiere perder los 522 millones de euros que la UE le ha cedido para atender su cupo de refugiados, una parte de los 960.000 que buscan asentamiento en Europa huyendo del conflicto Sirio. De las 15.675 personas que debían haber sido asiladas en España, sólo se comprometió a acoger a 1.499, y de ellas sólo ha admitido a 273 desde el inicio del 2015.  Intermón Oxfam publica un demoledor informe, titulado “España suspende en la respuesta a la crisis mundial de desplazados”, en el que critica duramente al Estado español por haber desarrollado durante estos años “una política de espaldas a los Derechos Humanos”.
Lejos de ofrecer un volumen de ayuda coherente con la actual situación internacional,  la inmigración ha dejado de ser un tema prioritario para los políticos españoles: más miseria, normas excluyentes y más restricciones están agravando la situación de los miles de emigrantes residentes en España que han visto como los presupuestos destinados a su integración han sido suspendidos, justo en un momento de crisis, cuando más necesarios serían los recursos a los expatriados, los doblemente desfavorecidos.
El desarraigo, la falta de oportunidades y la marginación social no son deseables para nadie. Pero lejos de sentimentalismos, consideremos el factor de riesgo tan primordial como en el tema que nos atañe: la lucha antiterrorista.
La alienación y el rechazo encubierto provocado por estas medidas y que favorecen la marginación pueden impulsar la tendencia a socializar en grupos extremistas. Los jóvenes son el colectivo más vulnerable, inmigrantes en muchas ocasiones de segunda generación, pero que ven en su país de nacimiento la dificultad de gozar de las mismas oportunidades que sus conciudadanos. Y  lugares donde se apiñan el bajo nivel educativo, el paro, la precariedad económica y el sentimiento de discriminación no son un buen caldo de cultivo para que salga de ahí nada bueno… Echar la culpa de su situación a occidente, aunque erróneamente planteado, es la respuesta de desesperación, lo que facilita la radicalización y la captación de grupos terroristas que aprovechan esta situación.
La pésima actuación en las políticas migratorias en la UE y de sus estados miembros, con todas las consecuencias nefastas manifestadas, exigen una auditoría que evite declinar responsabilidades. Con certeza serán analizados todos estos factores en el Tribunal Permanente de los Pueblos, TPP, Tribunal de opinión, que actúa con independencia de los Estados, y que durante los años 2017 y 2018, en Barcelona, dictaminarán la cadena de responsabilidad en todo el circuito migratorio de las miles de personas que huyen de la pobreza y de la guerra, pero que en ambos casos, indefensos, ven en su periplo como se pisotean sus derechos, si es que antes no encuentran la muerte en su camino. 
 
*Mahatma Gandhi
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