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Dr. Hassan AOURID: “Medio Oriente y la salida del tiempoamericano” Traducción: Dr. Abdellatif AZIRAR

Opinión

Los Estados de la región no quieren ser agentes de la política estadounidense en Medio Oriente, pues aspiran a conseguirsu autonomía saliendo del tiempo americano, como habían salido del llamado “Momento Británico”, que terminó prácticamente con la agresión tripartita en 1956.

La visita del Presidente estadounidense, Joe Biden, al Medio Oriente en julio, que le llevó primero a Israel y luego a Arabia Saudí, y culminó con la Cumbre de Jeddah sobre la Seguridad y el Desarrollo a la que asistieron, con la parte estadounidense, los países del Golfo, además de Egipto, Irak y Jordania, señaló un cambio en el papel de Estados Unidos en la región.

Se puede decir que la “paz americana”, expresión del Observador estadounidense Fareed Zakaria, que es una dominación revolucionaria, ha comenzado a perder terreno, y que el foco de este cambio es la región del Medio Oriente. El Presidente de EE. UU. no pudo insuflar el alma en el proyecto de la “OTAN árabe”, que es una alianza revolucionaria de los Estados árabes de Medio Oriente e Israel, que actúa como sustituto regional de la OTAN, al igual que AUKUS (Estados Unidos, Reino Unido y Australia) y QUAD (Estados Unidos, India, Australia y Japón), para frenar a Irán.

En efecto, el Presidente estadounidense expresó la voluntad de Estados Unidos de involucrarse en Medio Oriente, para que no cayera  en manos de los chinos, los rusos y los iraníes. Pero, ¿es suficiente la declaracióndel Presidente americano para que Estados Unidos recupere su imperio en la región?

El Presidente de EE. UU. no pudo conseguir un compromiso abierto para aumentar el volumen del bombeo del petróleo por parte de Arabia Saudí. Nada más terminar la Cumbre de Jeddah, el jefe de la diplomacia saudí, el Príncipe Faisal Ben Farhan, negó cualquier intención de normalizar las relaciones con Israel, o cualquier proyecto de una “OTAN árabe”.

La normalización entre los Estados árabes e Israel se considera el pilar de la política estadounidense hacia los mismos. En cuanto a Egipto, no vaciló en criticar implícitamente la política de Estados Unidos en la región, pidiendo que se sacaran lecciones del pasado, durante la Cumbre. Asimismo, pidió que se concretara la defensa común incluida en la Carta de la Liga Árabe, en lugar de perseguir una alianza de defensa con parámetros y objetivos confusos.

Apenas salió el Presidente de EE. UU. de Arabia Saudí, el Príncipe heredero Mohammed Ben Salman llamó al Presidente ruso para confirmarle la continuación de la coordinación en el marco de la OPEP. ¿Hay algún desdén hacia Estados Unidos más quela llamada a su enemigo ruso después de una cumbre con ellos? ¿Ha empezado el Medio Oriente aescapar del imperio o de la hegemonía americana?

Sin duda, la guerra actual entre Rusia y Ucrania ha permitido a los Estados árabes, o por lo menos a los más importantes, expresar en voz alta lo que ocultaban en sus relaciones con Estados Unidos,  comenzando así a guardar cierta distancia. La unipolaridad, surgida tras la caída del Muro de Berlín, y cristalizada en la Guerra del Golfo (1991), fue un desastre para el mundo árabe, incluidos los países aliados de Estados Unidos.

Desde los Acuerdos de Camp David de 1979, el Medio Oriente se convirtió en condominio americano, o en la esfera de su autoridad, añadido a lo que se llamaba “Pacto de Quincy”, que era el barco que llevaba al Rey Abdulaziz y al Presidente americano Roosevelt, en febrero de 1945. Esta tendencia se consolidó después de la Guerra del Golfo.

Nada puede ocurrir en Medio Oriente sin Estados Unidos ni nada puede oponérsele. Los estrategas de Washington elaboraron lo que se llamó en su tiempo“la doctrina de Clinton”, basada a su vez en la doctrina de Truman, a la que se añadieron cuatro principios: la seguridad de Israel, la garantía del flujo del petróleo con la protección de los Estados aliados, la doble contención de Irán e Irak y, finalmente, la defensa de los Derechos Humanos y la Democracia.

Los atentados del 11 de septiembre cambiaron el orden de prioridades en el contexto de lo que se llama la guerra contra el terrorismo. Pero no cambiaron lo que arbitrariamente se llamaba “paz americana”, ni su hegemonía. La guerra contra el terrorismo permitió a Estados Unidos involucrarse fuertemente en Medio Oriente, que seveía, según el periodista Thomas Friedman, comouna gasolinera, mientras que en realidad, como él mismo dijo, es un semillero de radicalismo. El surgimiento del radicalismo islámico obligó a los regímenes árabes en Medio Oriente a aceptar las órdenes estadounidenses políticamente, a nivel de seguridad, e inclusoen el campo de la cultura.

Estados Unidos consideró la guerra contra Irak la puerta de entrada para construir un Medio Oriente diferente y un nuevo mundo árabe, como hizo en Alemania y Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Pero la intervención estadounidense en Irak fue comola entrada de un elefante en una tienda de cerámica.

El fracaso de Estados Unidos llevó al Presidente Obama a abandonar Medio Oriente, como expresó en una entrevista polémica a la revista “AtlanticMonthly” en 2016, en la que señaló la necesidad dedestanciarse de Arabia Saudí y los Estados del Golfo. Un hecho que abrió el camino al círculo de Trump, que redujo el Medio Oriente a lo que se llamó el Acuerdo de Abraham, o la paz en aras de la seguridad.

Egipto era el segundo aliado más importante de Estados Unidos en la región. No salió de la ecuación establecida por Sadat, según la cual el 99% de los asuntos están en manos de Estados Unidos, y el 1% en las del mundo árabe.Entonces, ¿para qué apostar por el 1%si el 99% presenta una oferta atractiva?

Pero Egipto sabeque la ecuación es falsa y que, más allá de las cifras, su seguridad estratégica está en África y su ámbito vital es el mundo árabe.

El modelo o el paradigma estadounidense, reducido al Acuerdo de Abraham, es yaobsoleto; y el contexto actual permite a los Estados árabes, o a los más importantes, expresar públicamente lo que ocultaban pero, al mismo tiempo, les obliga a revisar sus políticas. El observador de los asuntos del Medio Oriente nota preludios de un cambio en sus políticas interiores y exteriores.

Está claro que los Estados de la región no quieren ser agentes de la política de Estados Unidos en Medio Oriente, pues aspiran a establecer su independencia saliendo del tiempo americanocomo habían salido del llamado “Momento Británico”, que se acabó prácticamente con la agresión tripartita en 1956.

 

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