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Ejercicio democrático: La relatividad estadounidense

Digámoslo pronto y claro: la libertad de expresión o, más bien, la obligación de los estados democráticos de respetar, proteger y garantizar el ejercicio de este derecho, es la kriptonita de los déspotas. Y lo es porque, aun cuando se han beneficiado de las reglas de la democracia para acceder al poder, no son demócratas

Creo que Carlos Alberto Arredondo expresa si en Vanguardia de México lo que todos los demócratas entienden sin vacilación ni concesión.
No obstante ¿Quién pone las reglas y quién las viola?
Una pregunta que nos induce a todos, unos (tercermundistas) màs que otros (primermundistas) a elaborar sus métodos, sus reglas y las condiciones de ejercicio del derecho democrático.
Efectivamente, no tiene ni podría tener sentido que nos impongan una línea de conducta que ellos violan sistemáticamente en sus propios países. Ni somos conejillos de India ni podemos o debemos servir para sus experiencias y la modelación del mundo que desean.
Democracia es una e indivisible y los derechos son los mismos allí como en Cochabamba. Y no, porque tienen màs o pueden más deben imponer sin respetar en sus propios países lo que tienden a imponer a los demás con retoques y modificaciones acordes a sus empresas neocolonialistas.
Dicho esto, habrá que precisar que la autenticidad y la originalidad de algunos países como el nuestro nos prohíbe la imitación ciega o la obediencia humillante.
Tenemos nuestro modelo y fieles de observarlo.
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