FeaturedVela en la obscuridad

EL ACUERDO MEDIOAMBIENTAL INTERNACIONAL DE ESCAZÚ NO PELIGRA, dice Chile Dr, Mario H. Concha Vergara, Ph.D. Director (Primer Presidente) del Centro de Estudios del Magreb Para las Américas

Medio Ambiente

El ambicioso tratado medioambiental ha sido firmado hasta ahora por 17 países que fueron liderados por Chile país  que ahora decidió postergar su firma por estar en desacuerdo con un articulado sobre soberanía.

En general, el tratado ambiental  internacional de Escazú (firmado en Costa Rica) tiene como bases tres pilares fundamentales: acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia en América Latina y el Caribe, este acceso a la justicia tiene una llamada letra chica que permite llevar a la corte internacional a países que estén en desacuerdo con tratados limítrofes

La ciudad de Escazú en Costa Rica en la provincia de San José tiene unos 12 mil habitantes y le dio su nombre al pacto medioambiental que en principio 24 países se comprometieron a firmar durante la Asamblea de las Naciones Unidas. La firma del texto quedó pactada para el 27 de septiembre pasado y consolidaría un proceso medioambiental que comenzó en 2012, y que Chile y Costa Rica impulsaron y lideraron.

La firma de Chile quedó en suspenso luego de que la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, informara que la Cancillería había pedido postergar la participación de Chile en el acuerdo. La decisión del Gobierno generó dudas y críticas por parte de parlamentarios y organizaciones de defensa del Medio Ambiente que al parecer o no leyeron bien el acuerdo o que lisa y llanamente no lo entendieron a cabalidad pues Chile tiene importantes razones sobre su soberanía para postergar su firma, ya que se daría un caso como el existentes entre el Frente Polisario y Marruecos en que el primero disputa el Sahara Occidental; aquí la disputas contra Chile podrían surgir desde Perú, Bolivia o Argentina y principalmente de países mediterráneos en el continente.

La ministra del Medioambiente de Chile, Carolina Schmidt reafirmó la solicitud de su Cancillería de  no firmar por el momento el acuerdo de Escazú y aseguró que esto se debe a que “se está estudiando los mecanismos de reclamación internacional que tienen efecto a otros países”. Por su parte, el Presidente Sebastián Piñera, quien fue galardonado durante la Cumbre Climática en Nueva York por su defensa al medioambiente, declaró: “Ese acuerdo tiene algunos problemas que tienen que ser resueltos antes que Chile lo firme, por ejemplo, problemas de cesión de soberanía, o problemas que pudieran llevar a Chile a que sea demandado ante cortes internacionales sin justificación”,

El Consejo Económico Para América Latina (CEPAL), dice que el proyecto apunta a “garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales”. Al parecer este organismo no cree que existan problemas de soberanía entre los países; es decir, no consideran la mala fe de mandatarios y países como Evo Morales y Bolivia.

Uno de los grandes problemas medioambientales de Chile es el de la crisis en Quintero y Puchuncaví, ciudades costeras en donde conviven escolares, viviendas de descanso, hospitales, etcétera y donde existen graves síntomas de intoxicación y los pobladores apuntan con el dedo al cordón industrial cerca la bahía. Al respecto, en un programa de TV, el Presidente Piñera manifestó que muchas de las plantas industriales allí existentes tendrían que irse de la zona; el problema, dicen los habitantes cuánto tiempo habrá que esperar.

El acuerdo de Escazú. También plantea la defensa de los Derechos Humanos (DD.HH.); al respecto Global Witnes manifiesta que 116 personas fueron asesinadas en América Latina durante 2017 sólo por defender sus tierras y enfrentar prácticas que afectan el medio ambiente.

El Presidente Piñera señaló que se estaban estudiando muy seriamente las  opciones para buscar la mejor manera de que nuestro país pudiera adherirse al Acuerdo de Escazú. Por otra parte, su vocera en medioambiente la Ministra Schmidt, afirmó al respecto “Esto ha sido una postergación, un tema de oportunidad. Una decisión tomada a solicitud de Cancillería mientras realizan los análisis de resolución de litigios que es un problema más importante. No queremos que se ponga en peligro la soberanía de nuestro país”, aclaró la ministra Schmidt.

Específicamente Chile no está de acuerdo  en el artículo 11, del acuerdo  que establece que a los países sin litoral Bolivia y Paraguay se les debe prestar consideración y cooperación, lo que pone en alerta al Gobierno porque considera que esas menciones, unidas al Pacto de Bogotá, podrían llevar a Chile de nuevo ante la Corte Internacional de Justicia, cuestión que últimamente ha sido recurrente por las pretensiones de Argentina en los años 70, Perú y Bolivia en estos últimos 10 años. Esto significa para Chile que ha tenido que desviar ingentes recursos económicos en armamentismo, unos 5 mil a 6 mil millones anuales para mantener la más importante flota naval de Sudamérica, un ejército con cerca de 600 tanques de última generación y una fuerza aérea importantísima más un par de satélites militares.

“Bajo el Acuerdo de Escazú los estados deben establecer mecanismos como comités, consejos o plataformas para los países en desarrollo sin litoral, sin especificar el modo para dar cumplimiento a dicha disposición”, afirma el gobierno de Chile, y que “esto genera un amplio espacio de interpretación que podría ser mal utilizado por otros estados y generar tensión en el cumplimiento de dicha obligación”.

El comunicado dice Chile, plantea que “lo anterior cobra aún más relevancia, toda vez que el Acuerdo de Escazú prohíbe a los estados formular reservas respecto de este asunto, a diferencia de los instrumentos análogos en esta misma materia”.

“Podemos equivocarnos en la mirada”, dijo Teodoro Ribera Neumann Ministro de Relaciones Exteriores de Chile en conversación con Radio Cooperativa de Santiago, pero planteó que “tenemos tiempo para analizar cuál es el impacto concreto que Escazú puede tener en protección (del medioambiente) y desarrollo para nuestro país”.

“Las partes prestarán especial consideración a los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños estados insulares en desarrollo de América Latina y el Caribe”. La frase corresponde al segundo párrafo del artículo 11 del Acuerdo Regional sobre Acceso a la Información, Participación Pública y Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y Caribe (Acuerdo de Escazú), iniciativa cuya tuvo que ser postergada por La Moneda pues habría que entregar de atribuciones al tribunal de La Haya según el artículo 19, en el que se señala que una fórmula para resolver diferencias entre los países será “el sometimiento de la controversia a la Corte Internacional de Justicia”.

A Chile, lo que más le complica para firmar este acuerdo es sin duda el artículo 11, donde señalan que los “países sin litoral” (apunta claramente a Bolivia, aunque también a Paraguay). Lo cual obliga a Chile ser muy cauteloso luego de que el gobierno boliviano llevara a La Haya una demanda para obligar a Chile a negociar un acceso con soberanía al océano Pacífico, en donde en la práctica deseaba quedarse con casi todo el desierto de Atacama,  ofensiva que en La Moneda se consideró sin fundamento, y que Chile ganó en el Tribunal Internacional. El problema es que esto (el artículo 11 del acuerdo) abre la puerta a escenarios complejos para Chile y esa es la principal razón de que el Presidente Piñera se niegue a firmar el acuerdo es Escazú.

e-mail: conchamh@gmail.com

Show More

Related Articles

Close
Close