CrónicasFeaturedVela en la obscuridad

El caso Pegasus, una empresa para desestabilizar a Marruecos

El "scoop" mojado

 

Sin la màs mínima prueba material, la mayoría de los medios franceses que publicaron las revelaciones del asunto Pegasus, que lleva el nombre de este software espía, trajeron acusaciones infundadas contra Marruecos por ser un país actor casi exclusivo en este gran asunto de espionaje.

Ni los desmengtidos formales marroquíes que afirmaban con la mayor solemnidad que Marruecos no es cliente ni usuario de este software de la empresa israelí NSO group, creadora de Pegasus, ni las conclusiones de las primeras investigaciones francesas citadas personalmente por el Primer Ministro lograron disuadir a la Amnistía Internacional y al consorcio Forbbiden Stories de esta operación de desestabilización a gran escala de difundir sus acusaciones a lo largo de las horas.

Seguro de sus derechos y asegurado en sus gestiones, Marruecos denuncia acusaciones falsas e infundadas, destinadas sobre todo a dañar su imagen y sabotear sus relaciones con sus aliados. La Fiscalía del Reino ha dado instrucciones al Fiscal General del Tribunal de Apelación de Rabat para que inicie una investigación sobre el caso Pegasus con sus problemáticas ramificaciones internacionales.

Los principales académicos, especialmente aquellos que han adquirido el derecho a expresarse en la prensa, como Bernard Squarcini, creen que vincular a Marruecos con este escándalo es infundado. El nombre de Marruecos se infundió deliberadamente en esta explosión solo para salpicarlo.

Estos mismos especialistas querían como prueba más la inconsistencia de las personas blanco de este espionaje telefónico. No hay pautas hasta tal punto que algunos se preguntan abiertamente sobre la cuestión de qué interés vital tiene Marruecos para espiar a las máximas autoridades del Estado francés cuando conocemos el grado de cooperación política y estratégica entre los dos países en muchos sectores, en particular en la lucha contra el terrorismo.

Esta insistencia contra toda lógica en querer involucrar absolutamente a Marruecos en una operación de espionaje a gran escala, instrumentalizada por organizaciones internacionales, tradicionalmente conocidas por sus hostilidades hacia Marruecos como Amnistía Internacional, cuestiona su oportunidad y sus propósitos.

Estas ONG, conocidas a lo largo de los años por sus agendas subversivas contra Marruecos, saben que no pueden aportar ninguna prueba material de sus acusaciones. Pero lo que sea ! Lo que les importa es triunfar en una guerra de información contra Marruecos destinada a debilitarlo, mancillar su imagen, echar a pique sus éxitos y envenenar sus alianzas. Una empresa de desestabilización inventada en oscuros dispensarios al servicio de países y fuerzas que los éxitos políticos y los resultados económicos, especialmente en el Mediterráneo y en África, perturban gravemente.

En este caso donde todas las acusaciones son virtuales, donde la falta de pruebas materiales es tan evidente como la mala fe de esta espectacular maniobra de desinformación, se aplica maravillosamente la célebre frase de Francis Bacon: “calumnias, calumnias… siempre quedan algunas. Cualquier cosa”.

Mañana, sin duda, la noticia habrá sacado el escándalo de Pegasus de sus frontones. Seguirá existiendo una estrategia de deconstrucción, liderada por las organizaciones denominadas de “defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión”, a las que Marruecos deberá responder, identificar todas las fuentes de la misma y poner al descubierto las redes que lo frenan.

De: AtlasInfo.fr

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