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El CENTRO DE ESTUDIOS DEL MAGREB, HOY MAS NECESARIO QUE NUNCA!! Carmen Ximena Zamora Bravo Ex presidenta del Centro de Estudios del Magreb

Reflexiones

Después de pensarlo mucho, con profunda tristeza pero también esperanza, me atrevo a dar a conocer mi opinión para ser escuchada e impedir que el centro de estudios del Magreb, creado por personas con sueños de amor, ayuda y anhelos de paz, desaparezca.

Como en Chile existen muchas formas de expresar las molestias, lo haré con palabras sencillas para dar a conocer mi desilusión y descontento sobre lo acontecido después de mi comparecencia en la ONU el año 2019 como presidenta del centro de estudios del Magreb para exponer en contra de quienes estimaba enemigos y, poniendo el pecho a las balas, como se dice, di la cara por Marruecos, tomando bando y parte en un conflicto lejano donde nuestra misión debió ser siempre luchar por la paz y el entendimiento y no fomentar el odio y la guerra en el Sahara occidental, como desgraciadamente ocurre en el conflicto armado entre el pueblo saharaui y Marruecos, lo que hice precipitadamente sin tener la información completa, como siempre debió haber sido. La misión de nuestro centro se encuentra definida en su fundación donde dice que este fue creado para: “fomentar las buenas relaciones y el intercambio cultural, social y humano con los países del norte de África, conocido como Magreb. El Centro busca ser un aporte a las buenas relaciones internacionales y el intercambio cultural y social entre nuestros pueblos, pudiendo extender sus actividades a otros países del continente Latinoamericano”.

De acuerdo al mandato fundacional, nuestra función siempre ha sido y así debió ser siempre, FOMENTAR LAS BUENAS RELACIONES Y EL INTERCAMBNIO SOCIAL Y HUMANO CON LOS PAÍSES Y PUEBLOS DEL MAGREB  y en caso de conflicto entre ellos, hacer los esfuerzos que sean necesarios para lograr la paz y NO tomar partido por alguna de las partes en conflicto, pues ello anula inmediatamente nuestra imparcialidad, además de violentar nuestra declaración de principios que nos define desde el primer día, hace ya más de 8 años, como agentes de la paz y las buenas relaciones entre los pueblos del Magreb.

He tenido oportunidad de conocer gente maravillosa de Marruecos, a sus autoridades del sur del reino viendo en todas ellas anhelos de paz y también de respeto hacia la población saharaui, por lo cual hemos compartido la propuesta de autonomía regional propuesta por este país en Naciones Unidas para resolver este conflicto.

Pero así como hemos conocido gente buena, también hemos visto que algunos de sus funcionarios no están a la altura de sus cargos y, por el contrario, con sus actitudes y odiosidades personales, demuestran estar muy distantes del propio rey Mohamed VI que, a diferencia de ellos, el monarca extiende su mano abierta hacia Argelia para superar cualquier tipo de diferencias y construir caminos de paz. Pero ha sido la actitud mezquina de estos funcionaros o funcionarias intermedios lo que alimenta la confusión y genera el alejamiento de quienes han creído en esta propuesta, como ha ocurrido con miembros fundadores del centro y algunos destacados académicos o dirigentes sociales que han tomado distancia después de constatar que han sido utilizados. Tampoco, y en eso me incluyo, hemos tenido la capacidad de entender en su momento a quienes, asumiendo en plenitud el espíritu original del centro, han intentado cumplir su mandato concurriendo a explicar en distintas embajadas el objetivo y sentido de nuestra institución, como es el caso del doctor Mario Concha que, por sostener una conversación con el embajador de Argelia en Santiago, fue calificado de traidor y estuvo a punto de ser expulsado del centro. Es triste ver que gente buena y honrada, como dirigentes sociales y académicos que durante 8 años han participado de nuestras actividades, han sido postergados, privilegiándose en la relación e invitaciones a personeros investigados en Chile por graves casos de corrupción, como las boletas Soquimich de un ex diputado, escándalos en universidades como Uniacc, renegados de la izquierda u otros calificados por investigaciones de Ciper Chile como mercenarios de los derechos humanos, cuyo detalle leímos con mucha tristeza en un artículo del profesor Julio Castillo titulado: “La corrupción que distingue a los chilenos que apoyan a Marruecos”.

Creo que la buena causa de honrar los principios del centro se encuentra plenamente vigente y es precisamente con este animo reivindicativo del objeto principal, como es luchar por la paz y dar a conocer en Chile y América lo mejor de sus países e incurriendo en gastos personales para el pasaje, me inscribí para intervenir en la IV Comisión de la ONU del año 2021.

Después de aparecer mi nombre como peticionaria en la IV Comisión, uno de los fundadores del centro me visitó en San Antonio para solicitarme que no concurriera a Naciones Unidas porque mi presencia causaría confusión y podía ser mal entendida. Después de una dura conversación y con el compromiso de convocar a una reunión ampliada de los miembros fundadores y ex presidentes y presidentas del centro para analizar y resolver sobre estos asuntos al mes siguiente, resolví en octubre no concurrir a Naciones Unidas. Desgraciadamente aún no tengo noticias sobre la reunión, lo que me ha motivado para escribir este mensaje e insistir en la necesidad de un encuentro de todos aquellos que, convencidos de que el centro debe representar a los 5 países del Magreb y no a uno en particular, para cumplir el mandato señalado como tarea en la declaración fundacional de hace 8 años que dice:

El Centro busca ser un aporte a las buenas relaciones internacionales y el intercambio cultural y social entre nuestros pueblos, pudiendo extender sus actividades a otros países del continente Latinoamericano”.

Este llamado a recuperar lo que inspiro al centro desde su creación, lo hago desde lo más profundo de mi corazón porque veo con mucha tristeza que desde hace meses las relaciones de dos países hermanos, como lo son Marruecos y Argelia, se encuentran cortadas con amenazas de guerra, escenario donde nuestros modestos esfuerzos deben apuntar siempre a la paz y al entendimiento entre las partes, situación donde el Centro de Estudios del Magreb, hoy sea más necesario que nunca.

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