La atención se centra de nuevo en las salas de las Naciones Unidas ante la inminente sesión crucial del Consejo de Seguridad el próximo octubre. Se espera que los miembros voten sobre una nueva resolución que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto artificial sobre el Sáhara marroquí.
Medios de comunicación occidentales han confirmado que la administración del presidente estadounidense Donald Trump está liderando intensas negociaciones entre bastidores para obtener apoyo internacional a la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007, que Washington consideró entonces una solución seria, realista y creíble.
Según las mismas fuentes, Estados Unidos ha mantenido contactos de alto nivel con importantes capitales del Consejo de Seguridad y ha intensificado sus actividades sobre el terreno a través de sus enviados y expertos en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU. Estos esfuerzos confirman que Washington busca que la autonomía sea la única opción para una solución, lo que podría reflejarse en la próxima resolución del Consejo mediante la adopción sin precedentes de la fórmula marroquí. Los esfuerzos estadounidenses no se han limitado a la diplomacia.
Según las mismas fuentes, Estados Unidos ha mantenido contactos de alto nivel con importantes capitales del Consejo de Seguridad y ha intensificado sus actividades sobre el terreno a través de sus enviados y expertos en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU. Estos esfuerzos confirman que Washington busca que la autonomía sea la única opción para una solución, lo que podría reflejarse en la próxima resolución del Consejo mediante la adopción sin precedentes de la fórmula marroquí. Los esfuerzos estadounidenses no se han limitado a la diplomacia.

