Hay preguntas que una administración puede aplazar durante un tiempo. Hay otras que, cuando afectan a miles de ciudadanos y a las relaciones entre dos países, ya no pueden seguir esperando.
¿Qué está ocurriendo con los visados españoles en Tánger?
La pregunta no pretende cuestionar el derecho de España a controlar sus fronteras ni la obligación de sus consulados de examinar rigurosamente cada solicitud. Todo Estado tiene ese derecho y esa responsabilidad.
La cuestión es otra: ¿puede un sistema ser legítimo si para miles de personas resulta prácticamente imposible entender cómo acceder a él, conseguir una cita y conocer las razones de determinadas decisiones?
El Consulado General de España en Tánger está dirigido actualmente por Aurora Díaz-Rato Revuelta.
Su nombre aparece en la página oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores como cónsul general.
Y precisamente por la responsabilidad institucional que ocupa, considero legítimo formular preguntas públicas sobre el funcionamiento del Consulado, especialmente cuando existen antecedentes que obligan a extremar la transparencia.
El antecedente que no puede olvidarse
En junio de 2023 se hizo público que el Ministerio de Asuntos Exteriores había abierto una investigación relacionada con una presunta trama de concesión irregular de visados en el Consulado General de España en Tánger. Según EL PAÍS, dos empleados españoles del Consulado estaban siendo examinados por su supuesta implicación en esa concesión irregular. El Español también informó entonces de la apertura de una investigación por parte de Exteriores.
Aquello no permite afirmar que exista hoy una trama similar.
Pero tampoco debería utilizarse el paso del tiempo para olvidar una pregunta fundamental:
¿Qué ocurrió exactamente, qué se investigó, qué conclusiones se alcanzaron y qué medidas se adoptaron para evitar que situaciones semejantes pudieran repetirse?
Una institución pública no pierde legitimidad por ser investigada.
La pierde cuando las preguntas legítimas de los ciudadanos quedan sin respuesta.
El problema empieza antes de la decisión sobre el visado
Existe una confusión que debemos evitar.
BLS International no decide si una persona recibe o no un visado. La propia empresa señala que la decisión corresponde exclusivamente a las autoridades competentes.
Pero el problema de muchas personas comienza mucho antes de que un funcionario pueda estudiar su expediente.
Comienza cuando intentan conseguir una cita.
BLS indica actualmente que en Tánger las citas se abren semanalmente a través de su página oficial y advierte expresamente contra intermediarios que cobran por conseguirlas. La propia empresa califica la venta de citas por intermediarios como una práctica fraudulenta.
Y aquí aparece una pregunta que merece una respuesta institucional:
Si el sistema oficial funciona correctamente, ¿por qué tantos ciudadanos tienen la sensación de que conseguir una cita se ha convertido en una carrera de obstáculos?
No basta con decirle al ciudadano que no compre una cita.
Hay que garantizar que pueda conseguirla por el procedimiento oficial.
Meses esperando una puerta que debería ser oficial
Cuando una persona necesita viajar a España por motivos familiares, educativos, profesionales, culturales o económicos, perder meses esperando una cita no es un problema menor.
Puede significar perder un curso.
Perder una reunión.
Perder una oportunidad profesional.
Cancelar un intercambio.
Retrasar un proyecto.
O simplemente renunciar a viajar.
Y cuando alrededor de un procedimiento oficial aparecen intermediarios que ofrecen soluciones a cambio de dinero, aunque las autoridades no participen en esas prácticas, el problema deja de ser exclusivamente administrativo.
Se convierte en un problema de confianza pública.
Por eso no basta con investigar solamente cuando aparece un escándalo.
La transparencia debe ser preventiva.
¿Cuántos visados se rechazan y por qué?
Esta es otra pregunta que merece ser formulada.
¿Cuál es actualmente la tasa de rechazo de solicitudes en la demarcación consular de Tánger?
¿Ha aumentado?
¿En qué categorías?
¿Cuáles son las principales causas?
¿Cuántas solicitudes quedan pendientes?
¿Cuánto tiempo transcurre entre la presentación de una solicitud y la decisión?
¿Cuántas reclamaciones reciben las autoridades?
¿Cuántas denuncias relacionadas con intermediarios o citas han sido comunicadas?
Son preguntas perfectamente legítimas.
Y si las estadísticas demuestran que todo funciona correctamente, publicarlas debería servir precisamente para despejar dudas.
No se trata de atacar a una cónsul
También quiero ser claro.
No corresponde a un artículo de opinión declarar culpable a una persona que no ha sido condenada ni atribuir a la actual cónsul responsabilidades por hechos que tuvieron lugar antes o que no hayan sido acreditados.
Aurora Díaz-Rato Revuelta debe responder por su gestión institucional, no por rumores.
Y precisamente por eso resulta razonable pedir transparencia sobre aquello que ocurre bajo la responsabilidad de la institución que dirige.
La crítica pública no es una acusación penal.
Preguntar no es condenar.
Investigar no significa declarar culpable a nadie.
Pero tampoco investigar debería ser considerado un ataque.
Tánger necesita una investigación sobre el presente
En 2023 hubo una investigación sobre presuntas irregularidades en materia de visados en Tánger.
En 2026, otro consulado español en el norte de África, el de Argel, está siendo objeto de una investigación judicial por una presunta red de visados a cambio de dinero. El Ministerio de Exteriores ha confirmado además una inspección interna en ese caso.
Son casos diferentes y no deben mezclarse.
Pero precisamente porque son diferentes, la pregunta resulta todavía más sencilla:
¿Por qué no realizar también una revisión transparente y exhaustiva del funcionamiento actual del
sistema de visados en Tánger?
No para señalar culpables.
No para alimentar rumores.
No para convertir el Consulado en un campo de batalla político.
Sino para conocer la verdad.
La transparencia también es diplomacia
España y Marruecos mantienen una relación estratégica que supera ampliamente el ámbito de los visados.
Hay estudiantes. Empresarios. Investigadores. Familias. Universidades. Asociaciones. Organizaciones culturales. Periodistas. Trabajadores.
Miles de personas que necesitan cruzar una frontera que, en muchos casos, no debería convertirse
en una barrera infranqueable.
Cuando el procedimiento funciona, el visado es simplemente un trámite.
Cuando el procedimiento se vuelve opaco, lento e imprevisible, el visado se convierte en una fuente de frustración y desconfianza.
Y eso termina afectando también a la imagen de España.
La pregunta final
No estoy pidiendo que España conceda visados indiscriminadamente.
No estoy pidiendo que se eliminen los controles.
No estoy pidiendo privilegios.
Estoy pidiendo algo mucho más sencillo:
Que se explique qué está ocurriendo.
Que se publiquen datos.
Que se expliquen las tasas de rechazo.
Que se aclare el funcionamiento de las citas.
Que se investiguen las denuncias cuando existan elementos que lo justifiquen.
Que se persiga a los intermediarios que cobran ilegalmente.
Que se garantice el acceso al procedimiento oficial.
Y que los ciudadanos reciban respuestas.
Porque un consulado no es una fortaleza.
Es una institución pública.
Y una institución pública debe estar preparada para responder cuando la sociedad pregunta.
Tánger no necesita rumores. Necesita transparencia.
No necesita silencio. Necesita respuestas.
Y si todo funciona correctamente, una investigación independiente y transparente no debería ser una amenaza para nadie.
Debería ser la mejor manera de demostrarlo.

