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El Coronavirus pone a prueba la paciencia de los marroquíes Mohamed Charbi*     

Tribuna

Mohamed Charbi

Nadie pensaba, ni en sus sueños, que llegaría un día en que el mundo entero iba a ser atacado por un virus muy feroz llamado «Covid-19». Ha podido sembrar el miedo y el temor en los corazones de un número significativo de personas. Mucha gente ha perdido la esperanza, la paciencia y la confianza en sí misma a causa de dicha pandemia universal. En fin, el coronavirus ha puesto el mundo patas arriba.

Marruecos no es una excepción al respecto. Está sufriendo como los demás países. Sin embargo, sus reacciones son, a todas luces, positivas hasta ahora. El Covid-19 ha venido a examinarnos en varias «asignaturas», entre ellas, «la paciencia».

La sociedad marroquí es conocida, hablando de la mayoría, desde hace mucho tiempo por su paciencia especial. Los marroquíes han pasado por varias situaciones muy difíciles y agobiantes como, por ejemplo, las sequías, los terremotos, las inundaciones,…; no obstante, han podido superar todo esto con éxito.

Hoy por hoy, el pueblo marroquí está invitado una vez más a pasar el examen de la «paciencia», elaborado por el Covid-19; que consiste en no salir de la casa excepto en la necesidad urgente y aplicar los consejos y las recomendaciones de las autoridades sanitarias para así poder frenar la expansión del coronavirus. Es cierto que esta vez la tarea resulta muy difícil pero con la paciencia lo difícil se vuelve fácil y lo imposible se vuelve posible. El ciudadano marroquí es una fuente inagotable de la perseverancia y paciencia. Sabe de antemano que el medio más eficaz y útil reside en la paciencia y que «no hay mal que dure cien años».

El coronavirus está poniendo a prueba la paciencia marroquí. Según lo visto desde la aparición de dicho virus hasta hoy en día, los marroquíes están demostrando una gran paciencia: pasar las veinticuatro horas encerrados en casa, no salen de sus hogares salvo en la necesidad acuciante, utilizan las mascarillas aunque no están acostumbrados a llevarlas, respetan a rajatabla las instrucciones de las autoridades del país, han dejado de viajar, han dejado de practicar sus favoritos deportes en los espacios verdes, han dejado de acudir a las mezquitas, etc.

De lo anterior se puede deducir que los marroquíes van a sacar un “sobresaliente” en este examen, difícil y largo, que están pasando. Sabiendo que «con la paciencia se gana el cielo», los marroquíes están -y seguirán- aferrándose a ella. Donde hay más paciencia, hay menos sufrimiento.

¡Quedémonos en casa y aferrémonos a la paciencia!

(*Doctorando en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah-Fez-Marruecos)

 

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