Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El dedo en la llaga *Autodeterminación de invernadero

La madre del cordero

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

En un excelente artículo en el diario brasileño de gran tirada “O Globo”, el embajador de Marruecos en Brasilia Nabil Adghoghi, pasa revista, pruebas a mano y evidencias irrefutables, al prefabricado por, Argelia, problema del Sahara: “El principio de autodeterminación sólo debe aplicarse a un pueblo debidamente definido como tal, es decir, un grupo humano que tiene en común referencias culturales, históricas, étnicas y lingüísticas.

Así que no es con una Aminatu Haidar, en busca de hacer flote de nuevo, que tiene menos de saharaui que Cantinflas de saudí y que reconoce (a medias y de una escandalosa hipocresía y mentira) que “gran parte de su familia son pro-marroquíes” cuando son marroquíes de Figuig y no del Sahara Occidental marroquí, como se puede convencer al mundo de una impostura que todo el mundo, a estas alturas, conoce.

El embajador marroquí lo resumió magistralmente. Sin ningún bagaje histórico, geográfico, geopolítico e incluso étnico, con solo un incondicional vasallaje a Argelia y sus apetitos expansionistas, el Polisario, como son las cosas se ha estancado en sus contradicciones y sus divagaciones.

La verdad prevalece siempre y nada prevalece más que la verdad.

*Titulo de uno de los libros de Said Jedidi

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