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EL DESORDEN Y LA ENTROPIA Elias D. Galati (La Argentina)

Tribuna Infomarruecos.ma

El desorden es la confusión y alteración del concierto propio de una cosa, también en relación a las personas y a las relaciones sociales.

Como concepto opuesto al orden, en la práctica ejerce una modificación substancial, manifestada en primer lugar por la desorganización, ya sea de una cosa, de un individuo o de las relaciones sociales.

Incide sobre el pensamiento y sobre la conducta, provocando una crisis que se manifiesta en que aquello que se creía era cierto, veraz y positivo es puesto en duda , en especial los conceptos, valores, ideas y se proyecta sobre el comportamiento, ya que el mismo está regido por  lo  que profesamos.

En realidad la vida se presenta como un continuo desorden, ya que nos cuestionamos permanentemente lo que somos y lo que hacemos, y las etapas de la vida  y nuestro crecimiento, determinan cambios en nuestras ideas y en nuestro comportamiento.

Pero esa situación es la del desorden, con motivo del crecimiento, que provoca mejoría y mayor satisfacción del hombre.

Por eso el concepto de entropía nos muestra la medida del desorden, cuanto es y hasta donde llega.

Esta entropía desde el punto de vista social, es considerada por alguna escuela sociológica como la desorganización social en cuanto reversión del proceso de organización social sistemática, y también como el estado de ese grupo social después del efecto producido.  

Los psicólogos señalan el desorden como la  situación que comprende un grupo de fenómenos sin relaciones inteligibles entre si, y desde el punto social  lo que se opone al orden público.

La persona y los grupos sociales, tienen capacidades para soportar el desorden, pero hasta cierto límite. Después se torna intolerable y las consecuencias son impredecibles.

Si la entropía es muy alta, provoca desorientación, perdiéndose la percepción habitual de las relaciones consigo mismo y con lo que lo rodea, en especial el sentido de la direccionalidad y la funcionalidad, hacia donde vamos y como vamos.

Ante esta circunstancia hay tres tipos de actitudes, tanto desde lo individual como desde el punto de vista social; la de aquel que asume su responsabilidad ante el desorden, comprende su fracaso y esta dispuesto a pagar los costos de su comportamiento, y ante esa situación, permite y acepta que otros los resuelvan, por no poder haberlo hecho él.

La segunda es la de quien o quienes desconocen su responsabilidad, creen que lo hecho fue lo adecuado, y que el fracaso se debe a los otros, o a las circunstancias externas, que impidieron llegar a buen término.

La tercera es la de aquellos que reconocen el desorden, pero se eximen de culpabilidad en ellos, sosteniendo que es la culpa de todos, y que por lo tanto es la responsabilidad no de él sino de todos, y que todos deben colaborar con su postura para lograr la solución.

Sólo la primera postura es válida, porque sintetiza el valor del individuo como persona, y como perteneciente a un grupo, en su rol social.

Significa la comprensión del todo como complemento, de diferentes, que pueden funcionar en conjunto, como remedo del pacto social, en el cual todos son responsables en la medida de sus acciones y comportamientos.

También significa el reconocimiento de la igualdad de todas las personas que componen el grupo social; nadie es superior a nadie, cada cual debe cumplir su rol y en base a lo que haga es responsable.

Es cierto que somos seres humanos, con nuestras falencias y carencias, pero la realidad que debe ser inevitable es la de la regeneración social, es decir el entramado social que permanentemente debe sostenerse en razón de los valores inmutables del hombre, la bondad, el amor entre los hombres, la solidaridad, la libertad, la justicia y la paz.

Cuánto mayor es el desorden más proclive esta el hombre a errar el camino y a sostenerse en posturas rígidas y autoritarias.

Cada uno debe actuar dentro de su rol con el equilibrio suficiente y la responsabilidad social pertinente, para que todos sin excepción puedan vivir en paz, armonía y felicidad.

LA REPUBLICA

Donde vas taciturna, doliente, presurosa,

tu paso se ha tornado una forma de huir

no entiendes lo que pasa, pero sientes que acosa

a tu prístina imagen la violencia sin fin

los golpes, las maniobras, quebraron la losa

del pedestal solemne, augurio del porvenir

tus guardianes celosos en lucha pavorosa

no pueden contener a quien quiere destruir

el símbolo sagrado de la Nación gloriosa

roto en mil pedazos en reyerta infantil

por eso tu te apartas en  espera silenciosa

esperando el momento de poder revivir

que ha pasado hermanos, no es poca cosa

la tradición, los valores, querer sustituir

por el personalismo, la voz pretenciosa

de aquel que impone sin dejar elegir

la angustia te invade, la acción caprichosa

que fue validada, mansamente, sin discernir

te ha despojado cual menesterosa

el hombre no tiene ya donde acudir

si pasas oculta como en otra cosa

el tiempo que dure este devenir

podras resurgir libre, maravillosa

la justa Republica que podemos conseguir

 

 

 

 

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