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El desprestigio moral de una Europa decadente, Mohamed Salah Tamek

Opinión (en Hespress)

El Parlamento Europeo, supuestamente por iniciativa de un grupo parlamentario de izquierda, votó ayer, jueves el 19 de enero de 2023 una resolución en la que acusa a Marruecos de violaciones de los derechos humanos y la libertad de prensa.

En primer lugar, es importante precisar que lejos de estar impulsada por una simple preocupación por la defensa y promoción de los derechos humanos y la libertad de expresión y de prensa, esta resolución es claramente parte de una campaña destinada a deslustrar la imagen de Marruecos y para frustrar sus intereses superiores y sus legítimas ambiciones, su surgimiento como potencia regional en la orilla sur del Mediterráneo. Prueba de ello es que mencionó puntos que nada tienen que ver con el objeto que ella misma se asignó.

Llega a reprochar a Marruecos la « ocupación del Sáhara Occidental », la « marginación del Rif » y su gestión del tema de las migraciones transmediterráneas (aunque la Unión Europea y sus Estados miembros afectados siempre han valorado su cooperación en este sentido). Empujó la ignominia hasta el punto de hacer del caso “Radi” solo un pretexto para atacar al Reino.

Pero las contradicciones flagrantes y los trucos sucios de una Europa decrépita son sólo signos y pruebas de que, a los ojos de la opinión internacional, no es, y por lo tanto nunca ha sido, la autoridad moral que pretende ser.

¡¿Cómo, de hecho, experimenta la irreprochable parcialidad que observa en su cobertura mediática de la guerra en Ucrania?! ¡¿Cómo podría prohibir sin escrúpulos que los atletas y artistas rusos participen en los eventos que organiza y que el monumental Dostoievski brille en sus librerías (de la Ilustración)?! ¡¿Cómo puede acusar indebidamente y sin pruebas al Reino de usar el programa Pegasus para monitorear a los periodistas marroquíes y espiar a los jefes de Estado europeos cuando ella misma produce y usa dicho software?! Si bien se permite condenar a Marruecos por haber « corrompido » a los eurodiputados en el contexto del lobby que ejerce en el Parlamento Europeo para defender la causa de su integridad territorial, práctica que además se considera legítima y común, silencia su propia corruptibilidad para no empañar su falsa buena conciencia de sí mismo.

En lugar de enfrentarse a sus propias contradicciones, Europa intenta en vano darse una nueva salud moral, teniendo la audacia de juzgar la situación de los derechos humanos y de la libertad de opinión y de prensa en un Estado Soberano dotado de sus propios mecanismos de prevenir violaciones de los derechos humanos y las libertades y poner en sospecha a sus instituciones judiciales, cuya independencia está garantizada por su constitución.

Si bien crea ondas mediáticas impresionantes en torno a los casos de violación llevados ante la justicia en sus países miembros, pasa por alto los actos de violación, violencia y trata de personas perpetrados contra compañeros (o comunidad) LGBT) por detenidos de derecho consuetudinario a quienes afirma defender en supuestos procesos políticos.

Parece que Europa, que, según la admisión de su propia gente, está en una avanzada degradación económica y geoestratégica, se encuentra desprovista de todo crédito moral.

Pubicado por: Hespress

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