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El dilema de “Estado enemigo”: Pensar en voz alta

Geopolítica

En realidad, más clara, el agua. Quien crea, arma, financia, protege y teledirige a una de las más feroces milicias de nuestra contemporánea, a expensas, incluso de sus contribuyentes, puede ser todo, menos amigo.

Entre un amigo y un enemigo hay una diferencia abismal. Entre ambos hay muy poco espacio, sobre todo si se trata de casi 45 años de infructuosas tentativas de desestabilización y de atentados contra la integridad territorial, la soberanía y la unidad de un país.

Por más vueltas, pues, que podamos dar al asunto, quien, por desmesurados y alucinantes apetitos expansionistas y hegemónicos, dilapida 45 años, rozando la quiebra socio-económica, en buscar como destruir a su vecino, es enemigo. No solo de su víctima, sino, y peor todavía, de sí mismo.

Quien convulsiona al ver apertura de consulados generales de países hermanos y amigos en el territorio de un país vecino hasta que el Consejo de seguridad de la ONU para su epelipsis, no es amigo ni neutro. Es todo lo contrario.

En definitiva quien se comporta asi con sus vecinos como debe considerar a su estado diana? Amigo? No lo  creo.

 Marruecos lo ha dicho hace tiempo y lo ha repetido más de una vez: prescinde de cierto tipo de amistades y desprecia de enemistades.

Las cosas claras. ¿Dónde está Marruecos y donde están sus peregrinos y gratuitos adversarios?

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