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El Domingo, Un día de descanso y reflexión

Reflexión dominical

Hoy, mientras disfruto de mi taza de té de menta, quiero explorar el misterio detrás de ese día especial: el domingo. En nuestra cultura marroquí, este día ha adquirido un encanto particular, aunque sus raíces se hunden en la antigua Roma.

En la cultura romana, el domingo era dedicado al dios del sol, Apolo. Era un día de adoración y descanso, marcado por celebraciones y rituales. Con el tiempo, esta tradición se fusionó con las prácticas cristianas, convirtiéndose en el “Día del Señor”.

En la cultura occidental, el domingo es el día por excelencia para relajarse y recargar energías. Un día sagrado para compartir con la familia, disfrutar de un buen almuerzo y tal vez pasear por el parque. Es como una paleta de colores que termina la semana con tonos cálidos y tranquilos.

En nuestra Marruecos querido, el domingo tiene su propio ritmo. Las familias se reúnen alrededor de una mesa llena de manjares, compartiendo risas y historias. Las mezquitas se llenan de fieles, y los zocos se animan con compradores que buscan tesoros entre los puestos.

Para mí, el domingo es un día especial, una pausa en la rutina diaria de examinar lentes y ajustar monturas. Es el día en que cierro la tienda, pero abro mi mente a pequeñas historias que se entrelazan en las calles de Rabat.

Hoy, mientras disfruto del bullicio del zoco en mi día libre, reflexiono sobre la riqueza de nuestras tradiciones y cómo el domingo se convierte en un lienzo en blanco que pintamos con los colores de la cultura marroquí. Es un día para descansar, para conectarnos con nuestra fe y para apreciar la belleza simple de la vida.

Así que, desde mi corazón a los suyos, les deseo a todos un hermoso domingo. Que esté lleno de amor, risas y momentos que se conviertan en pequeñas historias que contaremos en las próximas semanas. ¡Hamdulilah!

jihane.jedidi02@gmail.com

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