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El Escarabajo y el Artista: La Metáfora de la Creatividad. Por Fikri SOUSSAN

Ensayo

Fikri SOUSSAN
Profesor en el Departamento de Estudios Hispánicos de Dher El Mehrez en Fez

« El escarabajo es un insecto que se alimenta de los excrementos de animales que son mucho más grandes que él. Los intestinos de estos animales pensaban que obtenían todo lo que había que obtener de la comida que el animal comía. Sin embargo, el escarabajo encuentra en el interior de lo desechado el alimento necesario para su supervivencia gracias a un sistema intestinal cuya precisión, finura e increíble sensibilidad superan las de cualquier mamífero. Del excremento del que se alimenta, el escarabajo extrae la sustancia apropiada para producir este caparazón tan magnífico que lo conocemos y que mueve nuestros ojos: el verde jade del escarabajo chino, el rojo púrpura del escarabajo africano, el negro azabache del escarabajo europeo y el tesoro del escarabajo dorado, mítico entre todos, irrastreable, misterio de misterios.

Un artista es un escarabajo que encuentra en los excrementos de la sociedad el alimento necesario para producir las obras que fascinan y molestan a sus semejantes. El artista, como un escarabajo, se alimenta de la mierda del mundo para el que trabaja, y de esta comida abyecta a veces logra hacer brotar la belleza. »

Wajdi Mouawad

En esta fascinante analogía del escarabajo y su relación con el arte, el renombrado dramaturgo Wajdi Mouawad teje una narrativa provocadora que invita a la reflexión sobre la naturaleza misma de la creatividad. A través de sus palabras, nos sumerge en un mundo donde el artista, como el humilde escarabajo, busca en los desechos de la sociedad la materia prima para su obra.

La etimología de la palabra « escarabajo » nos lleva al latín tardío « scarafajus », derivado a su vez del latín clásico « scarabaeus ». Esta raíz, proveniente del griego κάραβος (kárabos) —que significa « escarabajo »—, evoca la acción de rodar, reflejando la conocida costumbre de estos insectos de formar bolas de estiércol.

El escarabajo, desde tiempos antiguos, ha sido un símbolo poderoso en diversas culturas, asociado con la creación, la renovación, la buena suerte, la fuerza, la perseverancia, la muerte y la resurrección, entre otros significados.

El simbolismo del escarabajo es rico y diverso en diferentes culturas. En el antiguo Egipto, el escarabajo pelotero era un símbolo del dios del sol, Ra. Se creía que estos escarabajos eran los encargados de transportar el alma del difunto al más allá. El escarabajo también se asociaba con la creación y la renovación, ya que se pensaba que era responsable de rodar la bola de estiércol que se convertiría en el sol.

En la cultura china, el escarabajo es un símbolo de buena suerte y prosperidad. Se cree que atrae la riqueza y la abundancia. El escarabajo también se asocia con la longevidad y la sabiduría.

En la cultura japonesa, el escarabajo es un símbolo de fuerza y perseverancia. Se cree que representa la capacidad de superar cualquier obstáculo. El escarabajo también se asocia con la masculinidad y la virilidad.

En la cultura azteca, el escarabajo era un símbolo de la muerte y la resurrección. Se creía que era un mensajero entre los vivos y los muertos. El escarabajo también se asociaba con la fertilidad y la regeneración.

En la cultura maya, el escarabajo era un símbolo del sol y la luna. Se creía que era un mediador entre los dioses y los humanos. El escarabajo también se asociaba con la guerra y la violencia.

El simbolismo del escarabajo es a menudo complejo y multifacético. En diferentes culturas, el escarabajo puede representar una variedad de cosas, como la creación, la renovación, la buena suerte, la fuerza, la perseverancia, la muerte, la resurrección, el sol, la luna, la guerra y la violencia.

Estas diversas interpretaciones del simbolismo del escarabajo pueden tener implicaciones significativas para la comprensión de la metáfora del escarabajo de Wajdi Mouawad. Por ejemplo, si el escarabajo se considera un símbolo de la creación, entonces la metáfora podría sugerir que el artista es un creador que transforma la materia prima de la realidad en algo nuevo y significativo. Si el escarabajo se considera un símbolo de la renovación, entonces la metáfora podría sugerir que el artista es un agente de cambio que transforma el mundo para mejor. Y así sucesivamente.

El escarabajo, ese pequeño ser que se nutre de los excrementos de animales más grandes, nos presenta una paradoja biológica. Aunque parezca contradictorio, este insecto halla en lo despreciado y descartado el sustento necesario para su supervivencia. Mouawad sugiere que el artista comparte una similitud sorprendente con este ser diminuto y aparentemente insignificante.

En este contexto, el proceso creativo se asemeja a la labor del escarabajo, cuya meticulosidad y sensibilidad en la extracción de elementos específicos de su alimento dan vida a caparazones magníficos y coloridos. Así, el artista, a través de su singular « sistema intestinal », transforma los despojos de la sociedad en obras de arte que no solo fascinan, sino que también provocan reacciones y cuestionamientos entre sus semejantes.

La paleta de colores que Mouawad utiliza para describir los caparazones del escarabajo -el verde jade del escarabajo chino, el rojo púrpura del escarabajo africano, el negro azabache del escarabajo europeo- ilustra la diversidad de perspectivas, influencias y experiencias que un artista puede incorporar en su obra. El tesoro del escarabajo dorado, mítico e irrastreable, se convierte en un símbolo de la inagotable fuente de inspiración que el artista busca en los rincones más oscuros de la sociedad.

Mouawad plantea que el artista, al igual que el escarabajo, no teme sumergirse en la « mierda del mundo » para encontrar la esencia de su creatividad. Este acto, a veces abyecto, se transforma en un proceso alquímico mediante el cual la fealdad y la desesperación se convierten en belleza y significado. La obra de arte resultante, como el caparazón del escarabajo, se erige como un testimonio de la capacidad transformadora del arte para trascender lo ordinario y elevar lo despreciado.

Cierro esta reflexión con unos versos de Vicente Aleixandre donde el escarabajo es descrito como un ser pequeño y frágil, pero también como un ser con un potencial oculto. El artista, como el escarabajo, puede transformar el mundo, incluso si es un mundo hostil y violento:

El suave escarabajo,

más negro que el silencio que transcurre después de alguna muerte,

pasa borrando apenas las huellas de los carros,

de los hierros violentos que fueron dientes siempre,

que fueron boca para morder el polvo.

Así, según Mouawad, el artista, como el escarabajo, es un ser resistente y transformador. El artista es capaz de transformar la materia prima de la realidad en algo nuevo y significativo, y de extraer lo sublime de lo degradante. El arte es un agente de cambio positivo que puede provocar cambios en el mundo. La metáfora del escarabajo resuena como un recordatorio poderoso de la capacidad del arte para encontrar belleza en los lugares más inesperados y elevar el espíritu humano hacia niveles insospechados.

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