EL FALLO DE LA HAYA CONTRA BOLIVIA ES UN LLAMADO DE ATENCIÓN A LOS SEPARATISTAS DE ARGELIA Y OTRAS NACIONES Dr. Mario H. Concha Vergara Ph.D. Director de la Fundación Olof Palme-Chile

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Dr. Mario H. Concha Vergara Director FundacionOlof palme

Una breve reseña a la odiosidad de Bolivia en contra de Chile y su alianza con el Polisario

Hace ya 139 años una cruenta guerra asoló el sur del continente americano; en esta guerra estuvieron involucrados tres países, Bolivia, Chile y Perú. Bolivia y Perú fueron aliados en contra de Chile anteriormente en la Guerra de la Confederación Boliviana-Peruana, guerra que duró tres años (1836-1839). Esta guerra se originó por razones económicas y políticas. El general boliviano Andrés de Santa Cruz, emparentado con la nobleza incaica quería reconstruir el imperio incaico e interviene en la política de Perú creándola Confederación Perú-Bolivia y su política iba más allá tratando de involucrar, en sus pretensiones, a Ecuador, Chile y Argentina. Perú, a todo esto, le adeudaba a Chile grandes sumas de dinero debido a la Expedición Libertadora y, además instauró impuestos excesivos para Chile por los buques que tracaban primero en Valparaíso y pasaban luego a El Callao. Santa Cruz, encargado ya de las políticas exteriores de Perú, comienza por no respetar algunos tratados y convenios comerciales con Chile lo que obligó a este último a declararle la guerra a la Confederación Perú-Boliviana ganándola en 1839, lo que significó la firma y acuerdo de algunos tratados que beneficiaban, obviamente, al ganador. Todo esto fue creando ánimos contrarios a Chile por parte de los perdedores.
Estos odios generalizados por la oligarquía limeña-paceña fueron enervando los ánimos en contra de Chile y es así como en 1879 una nueva Confederación Perú-Boliviana, originada nuevamente en Bolivia, que en la práctica obligó a la oligarquía peruana a firmar un pacto secreto en contra de Chileno, el cual no era otra cosa que un pacto defensivo y que favorecía a Bolivia a costa de Chile.
El 14 de febrero de 1879 Chile efectuó una maniobra de guerra en el puerto boliviano de Antofagasta para salvar a los pobladores chilenos que consistían en más de un 80% de la población de dicho puerto quienes estaban siendo atacados y apresados por fuerzas bolivianas y para defender a las empresas chilenas de guano y salitre que operaban en el desierto de Atacama a las cuales se les puso oprobiosos impuestos pasando por sobre los acuerdos existentes.
La Paz y Santiago habían puesto fin a años de disputas por la reclamación territorial mediante la firma del tratado de límites de 1874. Según este documento Chile renuncia a la reclamación del territorio. A cambio, Bolivia se compromete a no incrementar los impuestos a las corporaciones chilenas que operaran en la porción del desierto en reclamación. Estas operaciones eran de empresas 100% chilenas y no inglesas como algunos pretenden hacerlas ver para justificar la acción de Bolivia y Perú.
En 1878 el dictador boliviano Hilarión Daza decidió inconsultamente aumentar los impuestos a la exportación a las empresas chilenas que operaba en lo que había sido la zona en reclamación. A pesar de la intervención diplomática, Bolivia se negó a derogar el impuesto. Como consecuencia a la violación del acuerdo, Chile ocupó el territorio.
Es así como en 1879 Perú se vio obligado por su pacto secreto con Bolivia a intervenir en el conflicto. Pues este país ofreció apoyar a Bolivia si entraba en guerra con Chile. Los hechos condujeron a que Chile declarara la guerra a Perú y Bolivia.
La Guerra del Pacífico no detuvo la economía chilena; sino que estimuló el desarrollo de su industria, la cual financió al ejército en campaña. Debido a la expansión de su territorio tras ganar la guerra, Chile logró para sí riquezas naturales que impulsaron su economía. Gracias a los aranceles obtenidos por el salitre, este país pudo financiar importantes obras públicas que contribuyeron con su desarrollo. Paralelamente creció la actividad agrícola, la vinicultura y la industria de bienes y servicios siendo Chile, actualmente, principal exportador de cobre, salmón, frutas, hortalizas, celulosa, vino, oro, hierro, partes automotrices, barcos civiles y militares, etcétera.
Todo lo anterior, según piensa el presidente de Bolivia, Evo Morales, sería gracias al aporte del territorio atacameño por lo cual después del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, del uno de octubre efectuaría una denuncia internacional (?) para ser compensado económicamente por el Estado chileno por todos los años que Bolivia habría perdido en comercio interno y externo.
Al parecer, el gobierno ultraizquierdista de Bolivia, apoyado por Venezuela, Nicaragua y Cuba en América Latina, y apoyado por Argelia, Botsuana, Irán, Siria, Turquía, Rusia y China no entiende que los Tratados son para acatarlos y que su derrota jurídica en La Haya es, además, un llamado de atención a países como Argelia, de que los límites territoriales son para respetarlos. Muchos países en el mundo están comprendiendo el peligro que el separatismo significa para la estabilidad mundial y el Fallo contra Bolivia es un llamado de atención más.
Rafael Correa de Ecuador dejó en mayo de 2017, la presidencia de Ecuador y con el nuevo presidente Lenin Moreno el apoyo al Frente Polisario en América Latina queda reducido a Bolivia, Nicaragua y casi por entero, en manos del régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela. Un gobierno ilegítimo y aislado internacionalmente. Nicaragua donde el presidente sandinista Daniel Ortega se aferra al poder al precio de más de la vida de cientos de opositores, casi todos estudiantes, que desde comienzos de año tratan de evitar que el mandatario vitalicio, también apoya al Frente Polisario, pues ideológicamente están pegados aún en la Guerra Fría.
Otro tanto ocurre con el último aliado regional de los separatistas, con Bolivia, donde Evo Morales viola todas las normas constitucionales de su país al presentarse por cuarta vez como candidato presidencial a pesar de haber perdido el referendo. Así, tenemos que el Frente Polisario sólo recibe el apoyo de dictaduras y regímenes parias: comenzando por Argelia y siguiendo por Irán para culminar con Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia.