EL FUTURO DE LA RELACIÓN ESPAÑA-MARRUECOS: HACIA UNA CADENA DE VALOR Segunda Parte Por: Óscar Moreno García-Cano* Ana Fernández de Bobadilla Fernández**

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España/Marruecos: "Llamados a entenderse" y... a ser transparentes

Infomarruecos/Conacentomarroquí

   El  comercio  intraindustrial  entre ambas regiones es por tanto de tipo vertical. Es decir, España se ha especializado en exportar partes y accesorios de automóviles a Marruecos, que luego son incorporados en los vehículos  automóviles  terminados  y  exporta-dos  de  Marruecos  a  España.  de  hecho,  esto  se  plasma  en  la  dinámica  de  las  fábricas  de  Renault  en  Sevilla  y  Valladolid,  que  producen  las  cajas  de  cambio  y  los  motores  del  dacia  lodgy fabricado en Tánger, Marruecos.

   Perspectivas de futuro:

 ¿Cómo alcanzar el potencial de la relación económica bilateral? Entre los años 1990 y 2010, gracias a la reducción  de  costes  de  transporte  y  comunicación,  así  como  de  los  aranceles,  el  comercio  mundial vivió una época de expansión. Además, la apertura de China al mercado mundial resultó  en  el  traslado  de  la  producción  de  multinacionales  europeas  y  norteamericanas  al  país,  como consecuencia de sus bajos costes laborales,  lo  que  dio  lugar  al  despliegue  de  cadenas globales de valor. Según la OCDE, el 70 % del comercio mundial se lleva a cabo dentro de estas cadenas globales de valor. Este  proceso  de  globalización,  en  cambio,  podría  estar  revirtiéndose,  al  menos  parcialmente. De hecho, varios economistas ya hacen referencia a esta nueva era como de «slowbalisation», o «globalización ralentizada», y nace precisamente de la tendencia mundial creciente de apoyar medidas proteccionistas, así como de  las  continuas  tensiones  geopolíticas  entre  los países, en particular entre EE UU y China. Por  ello,  las  cadenas  globales  de  valor  están  acortándose,  hasta  el  punto  de  que  estas  pasarían cada vez más a mutar en cadenas regionales de valor. La razón de este acortamiento estriba en los cada vez mayores riesgos políticos  y  comerciales  en  los  que  se  incurre  al  contar con extensas cadenas de suministro.

   Así como en la creciente importancia del servicio al cliente (entrega a domicilio en cortos plazos  de  tiempo  y  «customización»  del  producto), que hace primar la cercanía al cliente sobre la reducción de costes laborales. En particular, el  acortamiento  de  las  cadenas  de  valor  está  siendo  especialmente  intenso  en  los  sectores  automovilístico,  textil  y  electrónico,  según  los  resultados  de  un  estudio  llevado  a  cabo  por  McKinsey  Global  Institute  (2019). 

   En  relación  con la distribución geográfica del fenómeno de regionalización  de  las  cadenas  de  valor  en  el  sector automoción, Hua Thai-Tang, director de la cadena de suministro de Ford, afirma que se está tejiendo en torno a tres ejes centro perife-ria  (hub  and  spoke) a  nivel  mundial,  que  serían: México y EE UU en Norteamérica, China y  el  Sudeste  Asiático  en  Asia,  y,  por  último,  Europa del Este y Marruecos con Europa Occidental en Europa (The Economist, 2019).

    Todo  esto  supone  una  oportunidad  para  Marruecos de posicionarse, de manera privilegiada, respecto del suministro de Europa, y esto puede decirse no solo para Marruecos, sino también  para  España,  al  estar  ambos  países  insertos en la misma cadena de valor. No obstante, pese a las buenas perspectivas, las relaciones económicas de Marruecos con Europa aún no han alcanzado su máximo potencial. A modo de comparación, México exporta  aproximadamente  290.000  millones  de  euros a EE UU, un mercado de unos 320 millones de habitantes, mientras que Marruecos, por su parte, exporta 16.000 millones de euros a  la  Unión  Europea,  que  cuenta  con  una  población de 500 millones de personas.

   Aunque México y Marruecos no son comparables ni en términos  de  población  ni  de  PIB,  existe,  sin  duda,  un  elevado  margen  de  crecimiento  de  los  intercambios  comerciales  con  la  Unión  Europea. Marruecos y España deberán tratar de aprovechar íntegramente el potencial de sus relaciones bilaterales. Así, la hipótesis de los «socios comerciales  naturales»  expone  que  los  acuerdos  de  libre  comercio  intensifican  el  bienestar  en aquellos países con flujos comerciales complementarios  y  con  una  proximidad  geográfica  significativa (Schiff y Wang, 2007). Por ello, Marruecos  y  España,  países  vecinos  y  con  unas  relaciones económicas cada vez más complementarias  e  interdependientes,  alcanzarían  el  potencial bilateral en la medida en que se intensifique la integración regional entre ambos. Así, la firma de un acuerdo de libre comercio  completo  y  profundo,  en  negociación  desde marzo de 2013 y paralizado desde abril de 2014, permitiría, eventualmente, un desarrollo más estrecho e intenso de la cadena de valor de Marruecos con España y con Europa. Para alcanzar  dicho  acuerdo,  Marruecos  tendría  que  acercar  la  normativa  marroquí  al  acervo  comunitario,  garantizar  la  seguridad  jurídica,  avanzar en la protección de inversiones, mejorar el acceso a la contratación pública de empresas extranjeras y garantizar la igualdad de trato con las sociedades marroquíes. Además, la  adopción  de  estándares  comerciales  europeos en el marco del acuerdo permitiría conseguir a Marruecos un acceso pleno al mercado interior comunitario.   

Conclusiones:

   Las  negociaciones  se  encuentran  paralizadas  por  la  situación  política  derivada  de  los  problemas  relativos  a  la  inserción  del  Sahara  Occidental  en  los  acuerdos  agrícola  y  pesquero.  Actualmente,  la  Unión  Europea  y  Marruecos,  una  vez  solucionada  la  incorporación  del  Sahara  Occidental  en  los  acuerdos  agrícola  y  pesquero,  están  en  fase  de  brainstorming para analizar hacia dónde debe ir el futuro de la relación.

  Importante salto  cualitativo  hacia  adelante  en  los últimos años:

   Se ha pasado de la sucesión de conflictos políticos concatenados con medidas económicas voluntaristas para combatirlos al  establecimiento  de  una  relación  económica  sólida, interdependiente y complementaria. Esta  nueva  relación  se  ha  forjado  a  partir  de  la  integración de ambas economías en una misma  cadena  de  producción  a  ambos  lados  del  Estrecho.  Y  esto  ha  sido  posible  gracias  a  la  instauración de las zonas francas por parte de las  autoridades  marroquíes,  lo  que,  sin  duda,  ha contribuido a atraer importantes inversiones como las de Renault-Nissan o PSA; así como a una  mayor  integración  regional  de  Marruecos  con su socio económico de mayor importancia, la Unión Europea. Esta integración ha sido especialmente destacada  en  el  sector  de  automoción,  tal  y  como  reflejan los datos anteriormente analizados. De este   modo,   el   intercambio   entre   España   y   Marruecos de bienes pertenecientes a la industria automotriz se ha ido consolidando, de acuerdo  con  un  patrón  de  especialización  «aguas  arriba»  por  parte  de  España  y  «aguas  abajo»  por parte de Marruecos, lo que responde a las ventajas  comparativas  respectivas,  tal  y  como  sucedió casi dos décadas antes entre EE UU y México, tras la entrada en vigor del NAFTA. Esta  cadena  de  valor  bilateral  se  enmarca  en  el  contexto  económico  y  comercial  actual,  dominado por el proteccionismo y las tensiones geopolíticas.  Así,  las  cadenas  globales  de  valor, nacidas del fenómeno de la globalización y de la deslocalización de las multinacionales europeas y norteamericanas, estarían actualmente en plena metamorfosis.

 El nuevo paradigma económico  y  comercial,  que  algunos  denominan como «slowbalisation» o «globalización ralentizada» estaría provocando el acortamiento de las cadenas de valor, convirtiéndose estas, cada vez más, en cadenas regionales de valor. En este contexto, Marruecos podría convertirse en una pujante frontera de producción Sur complementaria a la que ya existe entre Europa del Este con la Europa Occidental, siempre y cuando  se  intensifique  la  integración  con  la  Unión  Europea,  a  través  de  la  firma  de  un  acuerdo  de  libre  comercio  amplio  y  profundo.  Esto,  sin  duda, reforzaría el papel de España como vector complementario para el desarrollo de la cadena regional de valor Unión Europea-Marruecos,  estableciendo  un  nuevo  eje  bilateral  de  integración.

 

*  Técnico Comercial y Economista del Estado.

**    Becaria  ICEX  2019  en  la  Oficina  Económica  y  Comercial  de  España en Rabat.

Versión de julio de 2019.

BOLETÍN ECONÓMICO DE ICE 3115DEL 1 AL 30 DE SEPTIEMBRE DE 20192.        

 

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