Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El genocida Brahim Ghali “es” argelino ¿Y el Polisario?

Qué dice España?

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Independientemente de sus múltiples y espeluznantes crímenes de lesa humanidad, el jefe de la banda del Polisario entró ilegalmente a España y con documentos falsos.

¿Qué dicta la ley al respecto en un país con separación de poderes, independencia de la justicia y sin “manos largas” del poder político?

La única circunstancia atenuante de la Moncloa que ha negociado y rubricado esta inmoral transaccion, a expensas del “socio” marroquí, su integridad territorial y sus valores supremos, es que Argelia, mentor del Polisario y de su causa separatista, es proveedor en un tercio del gas natural de España.

¿Y qué? ¿Es esto suficiente para que el partido en el poder en España oriente y reoriente la justicia del país, cuya actuación en el Ghali-Gate deja perplejos a no pocos juristas?

El prófugo es argelino y es presidente de una entidad fantoche al servicio de la empresa desestabilizadora del régimen militar argelino, como indica el falso documento con que ha entrado a España con la complicidad de la Moncloa, ¿Por consecuncia, cómo se debe concebir al Polisario que dirige?

Las pretendidas “razones humanitarias” no blanquean los graves crímenes de nadie y tanto los argumentos oficiales españoles como la manera de actuar de su subordinada justicia en el Ghali-Gate dejan, cuando menos, mucho… muchísimo que desear.

Si esta es España, su justicia y gran parte de su prensa, o a la que ha hecho llegar Pedro Sánchez, no, gracias.

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