El “gran escape” del general fantasma

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El general Nacer El Djen, ex director de la DGSE argelina, huyó de su país a España a bordo de una embarcación clandestina.

Abdelkader Haddad, alias Nasser el Djen, exjefe de la inteligencia interna argelina, pasó de vigilar a todos a convertirse en protagonista de la comidilla regional. Su fuga hacia España, disfrazado de migrante más, se vende como “escape hollywoodense”. En realidad, ni el mejor guionista habría escrito la escena de un general que nadaba en secretos y termina en una patera, mientras el régimen que sirvió se asfixia en su propio silencio.

El régimen militar argelino, que siempre presume de controlar hasta el oxígeno que respiran sus ciudadanos, terminó con la cola entre las piernas. Los mismos que levantan muros de propaganda contra el mundo entero fueron incapaces de retener a su propio “cerebro en uniforme”. Y no hablamos de un funcionario menor, sino del guardián de la enciclopedia negra del poder: desde las masacres de la “década negra” hasta las relaciones turbias con el Polisario, pasando por los juegos sucios en el Sahel y la caja negra del terrorismo fabricado a medida.

La escena es de lo más grotesca. El ejército desplegado en las calles de Argel busca a un fantasma, mientras los medios oficiales callan como si el silencio borrara la humillación. ¿Qué temen? Que el exjefe de la seguridad interna empiece desembuchar todo en Europa y saque al sol los trapos fétidos que llevan décadas escondiendo. Porque lo que este hombre sabe vale más que el petróleo de Hassi Messaoud y podría interesar a más de una capital europea.

En clave interna, la fuga revela la fractura de un régimen construido sobre la desconfianza y el ajuste de cuentas. Existe en Argelia una regla no escrita: todo el que ha ocupado un cargo sensible termina en los tribunales militares. La diferencia es que este, en lugar de esperar la celda, eligió el mar. Y ahora el equilibrio de poder entre facciones militares tiembla, porque cada secreto filtrado puede hacer caer a un clan y levantar a otro.

Es la cara de Jano en versión argelina: un régimen que persigue al monstruo que él mismo fabricó y un Estado que presumía de fortaleza mientras se muestra frágil, abierto al chantaje y a las presiones exteriores. Si “el Djen” abre la boca, la fachada de respetabilidad puede venirse abajo mostrando las cloacas de un poder acostumbrado al secreto y al miedo.

El régimen que siempre quiso dar lecciones de soberanía ha acabado convertido en un vodevil internacional. Su hombre más temido huyendo como cualquiera de esos jóvenes que arriesgan la vida para escapar de la miseria que él mismo ayudó a perpetuar. La diferencia es que este migrante de lujo no lleva en la mochila hambre ni desempleo, sino expedientes clasificados que pesan más que el plomo.

El general se les ha escapado, y con él se ha llevado la caja de Pandora que contiene décadas de secretos mal enterrados, lista para abrirse en cualquier puerto extranjero y dejar al desnudo la podredumbre del sistema.

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