EL GRUPO DE LIMA LUCHA POR LA LIBERTAD DE VENEZUELA Dr. Mario H. Concha Vergara Director de la Fundación Olof Palme-Chile

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Dr. Mario H. Concha Vergara Director FundacionOlof palme

La  Declaración de Lima, el 8 de agosto de 2017 en la capital  peruana, en donde se reunieron representantes de 17 países con el objetivo de dar seguimiento y buscar una salida a la crisis en Venezuela se estableció una instancia multilateral para exigir a la república Bolivariana de Venezuela la liberación de los presos políticos, elecciones libres, critica la ruptura del orden institucional y  ofrece ayuda humanitaria

Doce países americanos en un principio suscribieron la declaración: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, uniéndose posteriormente Guyana y Santa Lucía.2​3​ Siendo avalado también por Barbados, Estados Unidos, Granada, y Jamaica 4​ que asistieron al encuentro, así mismo organismos como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, además de la oposición venezolana han dado su respaldo a dicho documento.
Al rechazar la intervención militar contra Venezuela, el Grupo de Lima ha declarado “Hemos leído en redes algunas reacciones de incomprensión, y hasta de decepción, por el contenido del último comunicado del Grupo de Lima. En realidad, no deberían sorprenderse porque los 11 países que integran esta particular organización internacional haya rechazado formalmente la intervención militar como mecanismo para resolver la crisis humanitaria venezolana”.
Según los 11 Cancilleres involucrados en este Grupo es totalmente lógico que los Estados rechacen formalmente la intervención militar extranjera para resolver una situación política de un determinado país. Especialmente, dicen, considerando que, durante años, ese procedimiento fue mal usado en nuestra región para defender intereses económicos de la principal potencia del continente. Es decir, el grupo recuerda las 52 intervenciones de EE.UU. en el sub continente que se usaron para anexar países a partir de 1846 o para derrocar regímenes que no estaban de acuerdo con la doctrina Monroe.
Pero, el contradictorio informe del grupo de los 11, que  ha expresado formalmente el rechazo a la intervención militar en Venezuela, reconoce que esto no significa que, “si las circunstancias lo obligan como de hecho ha ocurrido en otros lugares de nuestro planeta esos mismos Estados encuentren justificativos para cualquier otro tipo de acción que conduzca al restablecimiento de la paz en la región”.
El Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas establece las acciones militares en caso de amenazas a la paz pero, no así la Carta de la OEA. Debemos recordar que tanto Fidel Castro de Cuba como Lula de Brasil obstruyeron constantemente el accionar de la OEA, entonces dirigida por el chileno Insulza que nunca se atrevió a criticar a esos presidentes. Insulza actualmente es Senador por el Partido Socialista de Chile y ahora se atreve a criticar a Maduro y por eso se tuvo que crear este Grupo de Lima
En la actualidad, la OEA con su nuevo Secretario General el ex Canciller uruguayo Luis Almagro, ha ido conquistando la estructura organizativa de la organización, la cual ha ido ganando respeto y ha ido ganando consenso en cuanto a la necesidad de instaurar la democracia en Venezuela y Nicaragua. Es notorio que Luis Almagro está a favor de una intervención militar en contra de Venezuela, considerando que el 80% del país estaría a favor de esa posición. Y gracias a eso es que la última declaración del G11 es un tanto ambigua y aceptaría el intervencionismo como última medida.
Seis países americanos: Argentina, Chile, Perú, Colombia, Canadá y Paraguay trabajan en una decisión conjunta para enfrentarlo en la Corte Internacional de Justicia en La Haya en defensa de millones de venezolanos que buscan refugio y que se está convirtiendo en una de las crisis humanitarias más grandes de la historia de la humanidad en este siglo.
Se ha anunciado que para la próxima semana se introducirá  una denuncia en La Haya que se ampara en el informe de un panel internacional independiente convocado por la secretaría de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que a fines de mayo de  este año concluyó que hay “fundamento suficiente” de crímenes de lesa humanidad en Venezuela y recomendó remitir la evidencia a la Corte. Finalmente, dependerá de la decisión de esta Corte si habrá o no intervención militar en Venezuela.