El Habito que no hace… el devoto

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Joulnar Khaldi
Qué decepción con la gente con barba y velo que mancillan la imagen del verdadero musulmán, haciendo convertir dos rasgos de la sociedad musulmana que eran símbolos de la devoción del creyente ejemplar que respeta y aplica las reglas de la religión, cuando es la moda, nada más.

Quien hubiese podido imaginar que en un día se vería a mujeres llevando algo parecido al hiyab: un pañuelo cubriendo el pelo y ropa ajustada a su cuerpo incluso atrevida, igual los hombres con barba pero actúan de una manera dudosa, o más bien, reprochable.

Pues bien, es vergonzoso ver a nuestros jóvenes imitando a ciegas a gente de luces; actor fulano o cantante fulana en todo, aunque esto sea en contra de nuestra cultura y las buenas costumbres.

Es cierto que cada uno es libre de vestirse como quiera, está bien, pero hay límites que no se debe sobrepasar, eludiendo manchar la imagen bella de nuestro Din, por eso, me permito decir que el hiyab no es para jugar, tampoco la barba.