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EL PENSAMIENTO Y LA CULTURA DE LA ESPECIE Elias D Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

El pensamiento es una experiencia del orden de las ideas, que surge a partir de la sucesión de procesos simbólicos.

No puede partir de la nada, su génesis se produce cuando la mente se excita por estímulos exteriores, y a partir de ese movimiento, el hombre piensa.

Es un mecanismo ingenuo, ignorado en su primera condición, que permite simbólicamente no sólo conocer la realidad, sino afianzar el yo, distinguir el ser, uno mismo, de todo lo que lo rodea. Generando ideas por las que aprende que los estímulos son movimientos, sonidos, luminosidades de las cosas y de los seres, que excitan al ser y lo estimulan, el cual con los  rudimentarios elementos que posee, desde su yo, obra en consecuencia.

Por lo tanto en la concreción del pensamiento es necesario un ser que exista en una comunidad, que reciba la expresión y la cultura de la especie, a través de la cual se generará su persona, sus ideas y actuará en la vida.

Las ideas son los símbolos que produce el pensamiento, y constituyen una recomposición de aquello que lo estimula, desde sí, lo que logrará con el tiempo la recomposición de sí mismo, generando el símbolo o la idea del yo.

Los primeros estímulos son el movimiento, la luz y el sonido, y ante ellos reacciona el individuo, y va gestando su modo de ver y comprender la existencia.

Desde la psicología se entiende el pensamiento como una experiencia cognoscitiva que lo diferencia de la experiencia sensible y volitiva, es decir del sentimiento y de la acción.

Pensar es un curso de ideas determinadas, de carácter sensible, iniciado por un problema o tarea y que lleva a una conclusión.

Para la filosofía es todo lo que sucede en nosotros de modo que lo percibimos inmediatamente.

El pensamiento es el paradigma de la especie, aunque sucede en el interior de cada individuo, es un hecho social, ya que cuando comienza a pensar, el ser ya tiene en sí el bagaje de la comunidad, la cultura de la estirpe humana, la tradición de su raza.

De allí se genera la idea, que es una experiencia que no se debe directamente a estimulación sensorial, sino que es un complejo mental compuesto de imágenes, que tiene función simbólica o representativa.

Para la filosofía la idea es el objeto del pensamiento humano.

Para Descartes es la forma de un pensamiento por cuya inmediata percepción tengo conocimiento de él.

Pero ese pensamiento es posible en el ser, luego de ser estimulado por la realidad circundante y en especial por los miembros de su grupo habitual, que son quienes forman la impronta del ser.

Es decir que lo primigenio, lo primero y principal, lo más íntimo y peculiar del ser, no es propio, es compartido con el estímulo exterior, con los otros y con su hábitat.

Como es posible entonces sostener la individualidad exclusiva, como creer que el hombre puede ser sacado del contexto social y detentar  su condición de hombre.

El Robinson es una alteración a la normalidad, es una situación excepcional que busca su final, el cual es volver a la sociedad, sin la cual no se puede vivir.

El concepto de Aristóteles, el hombre es un ser sociable, se ha explicitado en la psicología moderna como la identidad del ser, la constitución definitiva del hombre en la alteridad.

Entonces el otro está en mí, el otro soy yo.

Si lo odio, si tengo rencor hacia él, si lo violento, estoy odiando, estoy teniendo rencor y violencia hacia mí mismo

Porque todos somos exponentes de una misma estirpe.

Es la estirpe la que nos permite llegar a donde estamos, progresar, crecer y perfeccionarnos como individuos  y como seres comunitarios.

Todo comienza en el pensamiento, en la idea que se forja en mi a través de esta génesis.

Entonces toda idea es social, toda idea es comunitaria, porque subyace en el yo el otro, porque no puedo pensar sino en función de la raza, de la estirpe, de quien soy como hombre, con los hombres, en medio de los hombres.

Por eso la amonestación divina, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Porque el prójimo eres tú mismo, y tú eres él.

La idea motora, el pensamiento que inicia la existencia humana, y que permite que todo ser humano, varón o mujer, pueda subsistir y pueda hacer prolongar la especie, es este pensamiento común, que surge del arcano de la historia humana, luz interior que vivifica nuestro espíritu, nos hace bondadosos, solidarios, comprensivos, misericordiosos y altruistas, en pos de un hombre mejor.

Elias D Galati

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