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¡El Polisario, hacia la lista de terroristas! Por Mustapha Tossa

En otros medios (AtlasInfo.fr)

MustaphaTossa
Politologo
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Cuando el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, vinculó abiertamente separatismo y terrorismo durante la reunión de Marrakech contra Daesh, pocos fueron los que anticiparon con lucidez la secuencia que se avecinaba en la gestión del conflicto del Sáhara marroquí.

Sin embargo, la dirección es muy clara. El Polisario, una organización separatista financiada y armada durante décadas por el régimen argelino, pronto terminará en la lista de organizaciones terroristas. O en todo caso, este desenlace sería parte de la solución para salir del bloqueo, del callejón sin salida y de la parálisis en que Argel mantiene los destinos de la región.

Es la oposición argelina, a través de sus muchos influencers en las redes sociales, quienes claramente han retomado el tema. Con este mensaje enviado en forma de advertencia al régimen argelino: si se mantiene ciegamente en su posición de apoyar a toda costa esta aventura separatista en el Magreb, terminará inevitable y finalmente en la posición de un país que desafía a los comunidad internacional que apoya a una organización terrorista.

La lógica de esta anticipación proviene de los innegables éxitos diplomáticos cosechados por Marruecos a partir de su propuesta de autonomía lanzada en 2007 y que se ha convertido, a los ojos de la abrumadora mayoría de la comunidad internacional, en la única salida posible, creíble y realista del callejón sin salida. Una vez inscrita esta opción en la piedra de la legalidad internacional, la tendencia inevitable será el desarme inmediato de las milicias del Polisario. Quienes, alentados por los pirómanos de Argel, rechacen la nueva realidad, serán inscritos en las listas de organizaciones que amenazan la seguridad regional.

Esta lógica es tanto más imparable cuanto que el régimen argelino ya ha comenzado a practicarla internamente. Sin dudarlo, puso dos movimientos políticos en la lista, a saber, el MAK (Movimiento para la autodeterminación de Kabylie) y Rachad, una estructura de izquierda con simpatías islamistas.
El MAK, que acaba de anunciar con bombos y platillos mediáticos y políticos la nueva constitución de la República Cabila, nunca se ha levantado en armas contra el régimen argelino. Su lucha encabezada por su líder Ferhat Mehenni se circunscribió al campo cultural e identitario y de manera política totalmente pacífica.

Ferhat Mehenni resumió el espíritu de esta iniciativa con esta arenga: “Por la presente decretamos que hemos recuperado, a través de la paz, una libertad que nos fue confiscada por la fuerza en 1957 y una Cabilia libre de colonialismo y dictadura. Esta Constitución es nuestro trofeo para todos y nuestra arma para acortar la noche de la opresión. Este texto es nuestra definición y nuestra manera de presentarnos al mundo”.

Sin embargo, a pesar de este enfoque pacífico, el régimen argelino se apresuró a etiquetar al MAK como una organización terrorista. Si los militares de Argel aplicaran al Polisario el mismo grado de severidad que aplicaron a la sensibilidad identitaria separatista cabila, toda la dirección del Polisario ya estaría durmiendo años en prisión con su parte de asesinatos, secuestros de población civil, violación, tráfico de armas, colusión con organizaciones terroristas e intentos de desestabilización regional.

Es esta realidad la que prevalece en la mayoría de los foros internacionales que tratan la cuestión del Sáhara marroquí. Las armas del Polisario se convertirán en un tema importante en las negociaciones políticas. Ya son una preocupación de seguridad esencial en una región repleta de organizaciones terroristas que han perdido la batalla en Asia y Medio Oriente y se han replegado a la región del Sahel, que se ha convertido en el nuevo El Dorado para todos los terroristas internacionales.

El régimen argelino puede seguir tratando de ocultar el sol con un tamiz, la realidad de la seguridad es más flagrante a los ojos de la comunidad internacional. Si continúan, solas, oponiéndose a las soluciones políticas propugnadas por Marruecos, si continúan saboteando todos los intentos de mediación árabe e internacional, las autoridades argelinas terminarán adoptando el único estatus que les conviene, el apio de un estado canalla en total ruptura con la voluntad y legalidad internacional como el ejemplo iraní o norcoreano. Con todo el precio a pagar tanto sobre el plano de aislamiento diplomático como la factura económica… tan importante en un contexto de crisis favorable a todas las rebeliones y otros desafíos.

Fuente: AtlasInfo.fr

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