Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El Polisario sin maquillaje: El espectro del MSP

Cupula vitalicia

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Brahim Ghali lo dice sin rodeos: “si soy presidente es para toda la vida”. “Al que no le gusta…”. El “presidente” no termina la frase. Pero nadie entre su auditoria duda de lo que insinúa. El hombre ha pasado su vida reuniendo expedientes sobre sus colaboradores más aptos a sucederle. Una verdadera bomba-reloj. Ninguno de ellos está al amparo de la justicia internacional.

En este mórbido clima de lucha intestinal y preparativos a letales ajustes de cuenta, la cúpula del Polisario, septuagenaria cuando llegó a este enfermizo campamento argelino con 18 hasta 24 años el espectro del ¡movimiento saharaui por la paz sacude los cimientos de la unanimidad mafiosa de la banda.

La gente ve, impotente pero atenta y esperanzada el día D y la hora H en que termine su pesadilla. “No canten victoria, debería H. M. ZE, que el Polisario no es más que una marioneta entre las manos de Argelia”. Pero todo el mundo sabe que el Polisario, sin tener la mínima cuenta de estos indefensos e inocentes mujeres y hombres, secuestrados en este campamento, trata de dar cuerpo a perversos sueños expansionistas y desestabilizadores de quien ofende hasta su propio pueblo y allí está la impresionante cantidad de los dirigentes corruptos en las prisiones o fugados en el extranjero.

¿Puede su doméstico polisarista ser ¡mejor?

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