Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El Polisario sin maquillaje: Polisarios (del interior) en paro

Lo "impagado"

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Cuentan los que están “cerca” que, con el vendaval de simpatías y adhesiones al Movimiento saharaui para la paz entre los saharauis del mundo, especialmente en estos tristes campamentos argelinos de Tinduf, los dirigentes del Polisario se han visto obligados a pagar parte de los sueldos de sus agentes en las ciudades del Sahara marroquí, particularmente en Layun, que hace meses no “cobran”.

De tal modo, que se les ha reprochado su “letargo” y su indiferencia ante la agonía del “Frente”. En Layun o en Cochabamba, los saharauis han descubierto que para poder vivir y ejercer plena y debidamente sus derechos en su tierra marroquí deben apoya al MSP. Es irreversible. Ni los sobornos de Argelia y de su Polisario ni la represión ni las amenazas ni el chantaje puede cambiar el sentido de la historia.

Bastante daño que roza el martirio han hecho Argelia, su Polisario y sus asalariados en España a esta indefensa población, pacifica por naturaleza y apaciguadora por intuición.

De las reuniones con los mentores, los sargentos argelinos, encargados de este campamento, los “negociadores” polisaristas salen con las orejas agachadas y rojas por tanto tirar.

Lo de hoy no es más que el comienzo. Lo importante está por venir. Para los que aun tienen algún grano de orgullo saharaui en la cúpula de la banda de Argel, que tomen una buena decisión que es el momento o… nunca.

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