Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El Polisario y la militarización de los niños: ¿Dónde están los mayores?

Rerobación general

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Las fotos de indefensos pequeños saharauis arrancados de bancos de escuelas para llevarlos al campo de minas y dinamita provocan una indignación general y generalizada.

Preparan a menores de 11, 12 o 13 años a la guerra. ¿Para cuándo? El Polisario sabe, pero no se atreve a decirlo, que “esto” es para rato. Ni hoy ni mañana ni dentro de un siglo. Es un atraco de generaciones. Unos disfrutan, benefician, malversan, roban y se enriquecen. Otros sufren, padecen, lloran y encajan. ¿Hasta cuándo si el Polisario prepara generaciones?

Afortunadamente, desde hace poco, surgen voces que reclaman más sentido común, más razón y mucho más realismo. Los que conocen el modo vivendi de Rabuni y sus ocupantes afirman que nunca nadie hubiera podido atreverse a proclamar públicamente “más realismo” ni “más razón” si no tuvieran detrás una sólida protección. ¿Quién los protege? No importan los nombres ni las direcciones, pero si los mecanismos de una inflexión en los seudo principios que rigen el “orden” mafioso del Polisario en estos tristes campamentos argelinos de Tinduf.

“Lo esencial es saber que el agua que no corre se estanca”. M.NB se refiere a la opinión única y a la fobia al cambio y a la reforma en la dirección del Polisario. “Aquí (en la cúpula) se proponen altos cargos a cambio de un silencio fúnebre sobre el sistema y su perennidad”.

M.NB sabe lo que dice. Él mismo, así lo reconoce, ha beneficiado durante lustros de los privilegios del “sistema” de donde sus bienes en Mauritania que nadie sabe lo que son.

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