Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El Polisario y su mentor II- Desesperadamente…

Sueños posibles

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

Salem (S.MOI) es un hombre de unos 65 años (afirma no saber exactamente cuántos años tiene ni cuándo ni cómo ni donde nació en su Farssia natal). Antes de llegar a este gulag argelino, Salem que era un joveng anadero tradicional de unos 22/23 años: tres camellos, un reducido rebaño de cabras y un gallinero que nos daba de comer y al resto de la familia.

“Pastoreaba en las cercanías cuando fui sorprendido por las milicias de Mustafá Bachir, alias Buicher y…”

  • ¿Y qué?

  • Nunca volví a ver a mis camellos ni a mis cabras

  • ¿Y la familia?

  • Nos trajeron a todos

Siendo un hispanohablante Salem fue “destinado” a “relaciones públicas.

“Los miércoles solía vender y comprar en Mahbes cabezas de ganado a los contingentes militares españoles o a sus familias en los arrabales y hacer compras para la semana”.

Por ello fue encargado de acompañar a los visitantes españoles del campamento. “Nadie nos hizo más daño, después de Argelia o quizás incluso más, que los españoles y más exactamente los catalanes que no pudiendo realizar su sueño separatista en Cataluña lo quieren realizar en el Sahara”.

A mi pregunta su ha vivido con los marroquíes responde:

  • Si con una unidad móvil de camelleros capitaneada por un mauritano-marroquí y más tarde con un contingente militar dirigido por un capitán que se llamaba Ba Cheij

  • ¿Cómo era?

  • Un modelo de corrección

  • La diferencia entre ayer y hoy

  • Abismal

  • ¿Cómo?

  • Vivíamos con nuestra dignidad, al servicio de nadie no como ahora que nos pasamos la vida prosternando ante los sargentos argelinos

  • Un drama

  • Peor aún: obligados a mentir a los visitantes a cambio de una bolsa de arroz. Daría mi vida para volver al Sahara marroqui

¡Alucinante!

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