Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El Polisario y sus “apoyos”: Impulso a reclutamiento de niños

Desean a otros lo que rechazan para si

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 Los campamentos argelinos de Tinduf viven un panorama realmente surrealista. Nadie ignora por qué el “firme” apoyo de la junta militar argelina ni el respaldo de algunos sectores en España o fuera de ella.

Todo el mundo, en la cúpula y en la estrellada base, sabe pertinentemente que ningún país del mundo, a excepción de su mentor argelino que es, tanto monta, monta tanto, puede desear una situación como la que padece la población del Guantánamo argelino de Tinduf.

Sin embargo…

Tampoco se ignora que el Polisario y su “peso” dependen de los precios del gas y del petróleo. Algunos (la mayoría) se preguntan por su destino cuando se despierta (y se está despertando) el pueblo argelino, que con sus enormes riquezas se lanza en pateras en busca de otro país mejor o pasa la noche en colas ante embajadas con igual o menos potencial gasifico o petrolífero para un visado de trabajo.

El precio de las milicias de sus direcciones ávidas de dólares y euros… cuanto más roban, más quieren robar.

Pero nadie, por lo menos, los que aún pueden pensar, aunque clandestinamente, ignora que ninguna impostura es eterna.

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