Drones marroquíes bombardean columnas agresivas de la milicia terrorista del Polisario apoyada por Argelia
(Foto: Anba'a Express)
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Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.
¡Mentirosos! Atacaron indiscriminadamente las afueras de Smara. Pero ninguno ha vuelto al gulag argelino de Tinduf para contarlo.
Como ocurre siempre en este tipo de locuras, un dron marroquí recordó a los atacantes que este territorio es sagrado y que no se puede profanar.
Murieron todos como sus predecesores en estas obras siniestras. Ahora la cúpula del Polisario debe explicar, aunque nunca lo hace, a sus familias por qué se manda a gente a una muerte segura. Que esta puerta está cerrada a cal y canto.
Cantarán y contarán… pero los atacantes no pueden volver a la vida.
Smara está tranquila no así las familias de los terroristas enviados a morir por una falsa causa.
No quieren aprender la lección. Para ellos probar su perversa existencia es mejor que la vida de todos los inocentes.
Tinduf del horror…Tinduf de la impostura… Tinduf de las locuras, donde las vidas humanas valen menos de una orden del mentor argelino.
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