Cronica desde TindufFeatured

El Polisario y sus consecuencias ¿Hacia dónde va Argelia?

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Hasta no hace mucho, justo antes de tener la mala idea de crear milicias desestabilizadoras de los vecinos, Argelia era un país prospero que figuraba entre las potencias económicas árabes y africanas.
Era… hoy Argelia ha sido degradada al lugar 117 entre 168 países en términos de desempeño logístico, con un índice de 2.45, afirma el Banco Mundial en su informe titulado « Logistics Performance Index ».
Y a todas luces no es más que el comienzo. Los pronósticos no solo inquietan a los argelinos (o les deben inquietar) sino a todos los magrebíes y me esfuerzo a imaginar a todos los amantes de la paz y de la justicia.
El país tiene medios, potencialidades, pero también limites y condiciones a cumplir para mejorar y, cuando más, mantener y conservar su actual (hasta hace poco) situación.
Las milicias cuestan caro… sobre todo si son como el Polisario que derrochan y dilapidan los fondos del contribuyente argelino. Y las pretensiones de provocar la quiebra de vecinos acaba siempre con la bancarrota propia.
¿Qué queda de la Argelia que conocíamos, apreciábamos y admirábamos?
Nada… sino unos campamentos llamados Tindouf, una banda llamada Polisario y una carrera contra reloj, a la vez, gratuita e inútil contra Marruecos y sus legítimos derechos en su integridad territorial.
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