El PP y su abrazo terapéutico al Polisario: sesión de risoterapia en Ifema

3 Min Read
Un terrorista en el PP

Polisario/ETA aliados y mismo destino. Mismo personaje, otro bando. Con ETA o con el PP

Ahí estaba Abdulah Arabi, representante de la banda terroseparatista, recibiendo abrazos como si hubiera llegado de un heroico frente de liberación y no de la sala de espera de Argel, donde su gerontocracia militar le dicta la próxima frase de su comunicado semanal. Porque, no nos engañemos, detrás de cada gesto del Polisario asoma la mano huesuda del régimen argelino, ese club de octogenarios uniformados cuya única gimnasia es agitar el espantapájaros del Sáhara marroquí para mantenerse despiertos antes de la siesta.

El diputado Carmelo Barrio, siempre tan sensible, subió la foto a X como quien sube la imagen de su gatito nuevo. “Hoy recibimos a un invitado muy especial… le hemos dado nuestro abrazo a ese pueblo hermano”, escribió con ternura infinita. Una ternura que, por supuesto, no se extiende a los miles de saharauis retenidos en Tinduf bajo administración militar argelina sin censo, sin derechos y sin salida. Pero eso no vende en el Congreso, ¿verdad?

Claro que sí, Carmelo. Abraza fuerte. Abraza como si el Polisario no fuera un juguete viejo en manos del generalato argelino, como si no viviera de subvenciones humanitarias desviadas y de fotos con partidos españoles nostálgicos de su provincia número 53. Abraza como si con cada abrazo no alimentaras la ilusión patológica de quienes sueñan con un Estado en pleno desierto, sin agua potable ni legitimidad histórica, pero con embajadas de cartón repartidas por media Europa.

Nos imaginamos a los viejos generales descorchando champán… o más bien té verde, para cuidar la próstata. Porque cada foto del Polisario en un congreso europeo les regala un día más de narrativa épica ante su población empobrecida. El gas se acaba, las reservas bajan, la juventud emigra, pero su obsesión enfermiza con Marruecos sigue viva y coleando. Una dieta de odio con décadas de caducidad.

Así que enhorabuena al PP por este ejercicio de risoterapia geopolítica. Abrazar al Polisario es como abrazar a un cactus seco: te da la sensación de calidez mientras te clava su espina. Pero al menos, en tiempos de encuestas grises, regalarse un poco de foto con causa perdida siempre anima el escaparate político.

Share This Article